Pese a lo publicado este miércoles, el colegiado canario no es una opción real para el Barcelona -Real Madrid. Por protocolo de designaciones y por un historial reciente que lo descarta de oficio.
Este miércoles ha empezado a circular con fuerza que Alejandro Hernández Hernández sería el árbitro designado para el próximo Clásico. La noticia ha incendiado las redes: en cuestión de horas han aparecido hilos rescatando jugadas suyas, análisis de sus polémicas y mensajes cargando contra él. El problema es que todo ello se sostiene sobre una designación que, sencillamente, no existe.
Conviene explicarlo con calma, porque los motivos son fáciles de entender.
Todavía no hay árbitro designado
Lo primero y más importante: a día de hoy no se sabe quién va a pitar el Clásico. Y no es una cuestión de secretismo, sino de calendario. Las designaciones arbitrales se hacen siempre la semana previa al partido, cuando el comité encargado se reúne para decidir. El Clásico se juega dentro de varias semanas, de modo que esa reunión ni siquiera se ha celebrado todavía.
Es un proceso colegiado, de varias personas, no una decisión individual que alguien pueda adelantar semanas antes. Por eso resulta imposible conocer el nombre del árbitro de un partido con tanta antelación: cualquier designación que se dé por hecha hoy es pura especulación.
Ya pitó el último Clásico
Pero es que, aunque las designaciones se hicieran con semanas de margen, el caso de Hernández Hernández tendría un problema de raíz: fue el árbitro del último Clásico. Dirigió el Barcelona – Real Madrid de la jornada 35 de la temporada pasada, disputado el 10 de mayo de 2026.
Y aquí entra una norma casi universal en el mundo del arbitraje: cuando un colegiado pita un Clásico, no pita el siguiente. Es muy poco habitual que se repita árbitro de una temporada para otra, y cuando ocurre, el comité deja meses, y varios Clásicos, de por medio. No es un capricho, es prevención: repetir al árbitro del último Barcelona – Real Madrid apenas unos meses después abriría la puerta a que se hablara precisamente de aquel partido, de sus decisiones y de su balance. El comité evita ese ruido de forma deliberada.
Dicho de otro modo: designar ahora a Hernández Hernández sería crear un problema que es facilísimo de esquivar simplemente eligiendo a otro.
Viene de un Real Betis – Real Madrid polémico
A todo lo anterior se le suma un factor más. Hernández Hernández llega de dirigir un Real Betis – Real Madrid marcado por la polémica. Al margen de si sus decisiones en aquel encuentro fueron acertadas o no, que es un debate aparte, lo relevante es que se trató de un arbitraje muy señalado, con el Real Madrid de por medio y mucho ruido alrededor.
Si se juntan las dos cosas, ser el árbitro del último Clásico y venir, además, de un partido caliente reciente con uno de los dos protagonistas, la conclusión se cae por su propio peso. Sería un sinsentido a nivel de criterio arbitral, y el comité lo sabe.
Una noticia falsa con consecuencias reales
Lo más preocupante de todo esto no es el titular en sí, sino el efecto que genera. Lanzar un nombre sin fundamento activa toda una maquinaria: se desempolvan jugadas antiguas, se fabrican enemigos antes de tiempo y se somete a un profesional al escrutinio público por un partido que no va a dirigir. Se señala a alguien por algo que no ha pasado y que, por todos los indicios, no va a pasar.
La realidad, por ahora, es mucho más sencilla y mucho menos ruidosa: el árbitro del Clásico se conocerá la semana del partido, como siempre. Y cuando llegue esa designación oficial, habrá nombre y apellidos que analizar.
Hasta entonces, lo único que se puede afirmar con rigor es lo que descarta el propio protocolo: Hernández Hernández no va a arbitrar el Clásico. Ni por calendario, ni por historial reciente, ni por lógica arbitral.