Manos interpretadas de forma opuesta y un pisotón fruto de un agarrón que el Comité decide validar.

 

El último “Tiempo de Revisión” publicado por el Comité Técnico de Árbitros deja una sensación que empieza a ser recurrente esta temporada: la preocupación ya no reside en una interpretación concreta, sino en la ausencia de una lógica reconocible a la hora de analizar las acciones.

El CTA ha decidido dar por buenas decisiones que, desde un punto de vista técnico y reglamentario, resultan difíciles de sostener. Y lo más grave no es que exista debate externo, sino que hay árbitros que empiezan a no dar crédito a los criterios expuestos por el propio Comité, algo especialmente delicado tratándose de un CTA recién llegado y en su primera temporada al frente.

 

Mano de Juric en el Real Valladolid – Albacete

 

Uno de los ejemplos vuelve a estar en las manos. En el Real Valladolid – Albacete, el Comité defiende como punible una mano de Juric en la que el defensor se encuentra con el brazo separado del cuerpo pero en un claro proceso de recogida conforme el balón se aproxima. El contacto se produce cuando el gesto de retirada ya está iniciado y sin un aumento evidente del volumen corporal, lo cual sí se producía en el momento del golpeo. Pese a ello, el CTA valida la decisión y considera correcta la intervención del VAR Por tanto, entendemos que para el Comité existe un error obvio y manifiesto pese a que en el momento del contacto, el brazo no estaba claramente alejado del cuerpo, pero sí un tanto superado en diagonal.

 

 

La comparación resulta inevitable con la mano de Boyomo en el Osasuna – Real Oviedo de la jornada anterior. En esa acción, el brazo está igual o, incluso, más abierto, ocupando también un espacio y cortando un centro al área, pero el propio CTA explicó que no era punible al tratarse de una posición natural. Y no solo eso: el VAR intervino para corregir el penalti señalado en directo por Quintero González al considerar que existía un error obvio y manifiesto.

 

 

Dos acciones muy similares, dos análisis opuestos y dos conclusiones radicalmente distintas. No se trata de exigir decisiones calcadas, sino de entender cómo el mismo Comité puede situarse en extremos tan alejados del criterio arbitral en apenas una semana.

 

Intervención del VAR en el Las Palmas – Córdoba

 

Pero si las manos generan desconcierto, la jugada del Las Palmas – Córdoba roza directamente lo surrealista. En esa acción, el árbitro deja seguir tras un agarrón claro de un defensor de Las Palmas a un atacante del Córdoba. Como consecuencia directa de ese agarrón, el jugador del Córdoba pierde el equilibrio y pisa de forma involuntaria al rival, que queda tendido en el suelo. El VAR interviene, el gol se anula, da el balón al equipo andaluz y el CTA valida posteriormente la decisión.

 

 

La explicación del Comité, siguiendo la línea de pensamiento del VAR, es que existen dos infracciones: el agarrón y el pisotón. Una interpretación que rompe cualquier lógica arbitral básica. Resulta difícil asumir que un pisotón involuntario, provocado precisamente por la infracción previa del defensor, pueda ser considerado falta del atacante. El contacto no es ni voluntario ni evitable y se produce como consecuencia directa de la acción ilegal del rival.

Este tipo de razonamientos son los que empiezan a generar desconfianza interna. Cuando las explicaciones oficiales no siguen una secuencia lógica, el mensaje arbitral se debilita. Y cuando hay árbitros que, a pocos meses de iniciado el proyecto, ya cuestionan el criterio del Comité, el problema deja de ser puntual para convertirse en estructural.

El CTA ha optado por exponerse públicamente a través de estos vídeos. Eso exige coherencia, solidez y una línea clara. De lo contrario, cada “Tiempo de Revisión” no refuerza el criterio arbitral: lo erosiona un poco más.