El Real Madrid – Benfica dejó cinco acciones polémicas que merecen revisión en un encuentro marcado por un arbitraje con más luces que sombras de Salvko Vincic.
El triunfo del Real Madrid por 2-1 ante el Benfica dejó un arbitraje de Slavko Vinčić que, en líneas generales, tuvo más luces que sombras. Hubo un error claro, un par de acciones discutibles y otras decisiones que, aunque generaron debate, estuvieron correctamente resueltas. Cinco jugadas concentraron la polémica en el Bernabéu y marcan el análisis de una noche europea intensa.
1. El penalti no señalado a Vinicius: el error más claro
La acción más relevante se produjo en los primeros minutos. Vinicius se interna en el área, remata y, tras el disparo, Otamendi se lanza con todo al suelo e impacta con su rodilla en el tobillo apoyado del brasileño. Aquí es donde entra el concepto clave: el contacto residual.
Cuando un jugador remata y después se produce un contacto leve, inevitable y sin riesgo físico, suele considerarse residual y no punible. Pero esa protección desaparece cuando la acción es temeraria o pone en riesgo la integridad del rival. Y eso fue lo que ocurrió. Otamendi no llega tarde de forma leve: se lanza con intensidad y golpea el tobillo apoyado.
La mejor forma de analizarlo es sacarlo del área. Si esa misma entrada se produce en el centro del campo tras un pase, sería tarjeta amarilla sin discusión. Si es amarilla ahí, en el área es penalti. No señalarlo fue el error más claro del encuentro.
🖥️💥 El VAR entró tarde al Real Madrid – Benfica.
👉🏻 Vinicius remata y, tras ello, Otamendi, que se lanza con todo, impacta en el tobillo apoyado del brasileño.
❌ 𝗘𝗦 𝗣𝗘𝗡𝗔𝗟𝗧𝗜.
▪️ Se trata de una acción que, al ser temeraria, no se puede considerar residual. pic.twitter.com/qWy8dbevRH
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 25, 2026
2. La entrada de Richard Ríos a Tchouaméni
La segunda acción discutida fue una entrada de Richard Ríos sobre Aurélien Tchouaméni. Fue un planchazo al exterior del pie, feo en imagen, pero clave en la altura. No alcanza zona de tibia ni rodilla y, según las directrices UEFA actuales, no reúne parámetros suficientes para roja directa.
Es una amarilla oscura, de esas que generan debate si el pie va unos centímetros más arriba. Pero con la altura real del impacto, la decisión de mantener la tarjeta amarilla fue correcta. Acción al límite, pero bien resuelta.

3. El gol anulado a Arda Guler por fuera de juego de Gonzalo
El Real Madrid vio cómo se le anulaba un tanto por fuera de juego en una acción que generó protestas. El VAR revisó la jugada tomando como referencia a Otamendi, aunque también podía haber usado al jugador número 17 del Benfica, ya que estaban prácticamente alineados.
La tecnología de fuera de juego semiautomático confirmó posición adelantada. Es cierto que la representación en 3D nunca es visualmente perfecta, los modelos no coinciden exactamente con la anatomía real, pero en este caso la decisión es correcta. Hay fuera de juego y está bien anulado.

4. La posible amarilla que habría dejado fuera de los octavos a Tchouaméni
Ya en el descuento de la segunda parte llegó una acción delicada para el futuro inmediato del Real Madrid. Tchouaméni llega tarde por detrás, golpea al rival y se la juega. No parece una entrada especialmente dura, pero el contacto existe y el francés llega fuera de tiempo.
Si Vinčić hubiese mostrado tarjeta amarilla, no habría sido ninguna locura y el jugador se habría perdido la ida de los octavos. Fue una decisión gris. De esas en las que cualquier opción es defendible. No mostrarla es comprensible, pero señalarla también habría sido coherente. Aquí el árbitro optó por señalar únicamente la infracción.

5. El agarrón de Alexander-Arnold sobre Otamendi
La última jugada polémica fue un centro al área en el que Trent Alexander-Arnold pierde la marca y agarra claramente de la camiseta a Otamendi en el segundo palo. El tirón existe y es visible en la repetición.
Ahora bien, ¿es una acción de VAR? No. No lo es. No estamos ante un error claro y manifiesto. Es una jugada gris, de esas que dependen del criterio del árbitro en directo.
Si Vinčić hubiese señalado penalti en el campo, el VAR no habría intervenido para corregirlo. Y si decide no señalarlo, como ocurrió, el VAR tampoco puede entrar. Es un 50-50 puro. Una acción en la que el árbitro se posiciona en un lado del criterio y el vídeo-arbitraje respalda esa decisión por no ser un error evidente. Lo que sí es cierto es que Alexander-Arnold se la juega.
