Toda la polémica del PSG – Bayern de Múnich: debacle absoluto de Sandro Schärer y Del Cerro Grande.

 

El PSG– Bayern de Múnich dejó cuatro acciones polémicas que han generado bastante debate. Un partido con varias jugadas al límite en el que el arbitraje volvió a moverse en ese terreno gris donde el criterio marca la diferencia. Vamos a repasarlas con claridad.

 

El penalti fantasma que el VAR dio por bueno

 

La primera llega en los primeros minutos y es, probablemente, la más clara… precisamente porque no lo es. El colegiado señala penalti de William Pacho sobre Luis Díaz tras una internada del atacante dentro del área. Sin embargo, la repetición muestra algo muy distinto a lo que se interpreta en directo.

 

 

Luis Díaz, al ver llegar a Pacho, estira la pierna buscando el contacto y termina impactando con la plancha en la pierna del defensor. Es decir, el primer contacto de la acción es del atacante sobre el defensa. Este detalle lo cambia todo. A partir de ahí, cualquier contacto posterior queda invalidado, porque la jugada ya está condicionada por una infracción previa.

No solo no es penalti, es que la acción está mucho más cerca de ser falta en ataque. Además, el posible contacto posterior del defensor no es claro ni relevante como para cambiar la interpretación. Es una jugada en la que el VAR debía haber intervenido sin demasiadas dudas, y no lo hizo.

 

Mano punible por movimiento adicional

 

La segunda acción llega justo antes del descanso y aquí sí hay una corrección acertada desde el VAR. Tras un centro lateral de Dembélé, Davies parte con los brazos en la espalda, pero en el momento clave separa el brazo izquierdo y lo coloca en la trayectoria del balón.

 

 

Es cierto que el balón impacta previamente en el abdomen, pero eso no invalida la acción. El balón sigue su curso hacia una zona de peligro y el movimiento posterior del brazo, claramente hacia el balón, es lo que convierte la acción en punible.

Este punto es clave a nivel reglamentario: cuando existe un rebote previo pero el brazo realiza un movimiento adicional que intercepta la trayectoria del balón o aumenta la ocupación de espacio, la mano es sancionable. No se trata solo del rebote, sino de lo que hace el jugador después. En este caso, el VAR interviene correctamente.

 

La acción más controvertida: Un penalti de 2+2

 

La tercera jugada es la más controvertida del partido y la que más confusión ha generado, sobre todo en redes sociales. Se trata del posible penalti de Upamecano sobre Kvaratskhelia.

El atacante se dispone a rematar dentro del área, en una situación muy clara, y en ese momento el defensor mete la pierna entre el balón y el golpeo. No llega a tocar el balón, no lo disputa realmente, simplemente invade la trayectoria del disparo, provocando que el delantero impacte contra su pierna y caiga.

 

 

Aquí conviene explicar bien el concepto, porque no es una jugada compleja desde el punto de vista arbitral, aunque sí lo parezca. Un defensor no puede impedir un remate colocando la pierna en la trayectoria del golpeo sin jugar el balón. No hay disputa real, no hay contacto con el balón, solo una acción que bloquea el disparo.

Esto es falta. Y dentro del área, es penalti.

 

Interpretaciones sin lógica real de juego

 

El debate suele surgir desde una interpretación superficial: “es el delantero quien golpea al defensor”. Pero ese enfoque es erróneo. No se trata de quién golpea a quién, sino de quién genera la acción ilegal. Y aquí es el defensor quien, sin opción de jugar el balón, invade el espacio de golpeo del atacante.

Es el mismo principio que se aplica en un agarrón o en una zancadilla: si impides que el rival ejecute una acción natural del juego, estás cometiendo falta.

Además, en este tipo de jugadas se ha extendido una teoría errónea en algunos análisis: la de que si el defensor tiene el pie apoyado en el suelo, “gana la posición”. Eso no tiene base ni arbitral ni futbolística. Ganar la posición implica anticiparse y jugar el balón, no bloquear un remate colocando la pierna sin opción real de disputa.

De hecho, cualquier jugador profesional identifica esta acción de forma inmediata como penalti, porque en el campo la lógica es mucho más clara: si te impiden rematar sin tocar balón, es falta.

 

Suspenso rotundo para Sandro Schärer y Del Cerro Grande.

 

El balance final deja un arbitraje irregular, con decisiones importantes mal resueltas desde el campo y una intervención del VAR poco consistente. Especialmente llamativa es la falta de corrección en el primer penalti y en la acción sobre Kvaratskhelia, donde el criterio debería ser mucho más claro.

Porque más allá de interpretaciones o debates, hay principios básicos que no cambian: impedir un remate sin jugar el balón es falta. Y dentro del área, es penalti.