Las cinco acciones polémicas que marcaron un Benfica – Real Madrid con un François Letexier muy sobrepasado.

 

El Benfica – Real Madrid dejó mucho más que fútbol. El partido estuvo marcado por varias acciones polémicas, una agresión clara no sancionada, una posible segunda amarilla discutible, un piscinazo bien castigado, una acción de área sin infracción y un episodio muy serio relacionado con el protocolo antirracista y el lanzamiento de objetos al final del encuentro. Un cóctel que volvió a poner el foco en la gestión arbitral en partidos de máxima exigencia europea.

 

El protocolo antirracista y el caso Vinicius

 

El momento más delicado del encuentro llegó cuando el partido se detuvo por la activación del protocolo antirracista. Vinicius se dirigió rápidamente al colegiado François Letexier tras escuchar presuntamente un insulto por parte de Prestianni. Las imágenes muestran cómo el jugador del Benfica se tapa la boca con la camiseta durante unos segundos y, acto seguido, Vinicius corre hacia el árbitro visiblemente alterado.

 

 

No hace falta ser especialmente perspicaz para intuir que algo ocurrió. Cuando un jugador se cubre la boca y el rival reacciona inmediatamente, es evidente que existe una situación verbal previa. Ahora bien, otra cosa distinta es poder demostrarlo. Sin imágenes claras ni lectura labial concluyente, el VAR no puede acreditar el insulto. El árbitro explicó a los futbolistas que, al haberse tapado la boca el jugador, no existía prueba objetiva para actuar disciplinariamente. El protocolo se ejecutó correctamente: se detuvo el partido, se informó y la decisión final sobre continuar recayó en el Real Madrid. Vinicius optó por seguir y el juego se reanudó.

 

La acción de Rüdiger: sin penalti

 

En el área madridista se reclamó tímidamente penalti de Rüdiger sobre el delantero del Benfica. El central alemán entra con mucha fuerza, pero llega claramente antes al balón. El contacto posterior se produce con el brazo cuando ambos ya están cayendo al suelo, no con las piernas. Es una acción arriesgada por la violencia de la entrada: si Rüdiger impacta directamente con las piernas del rival, habría sido penalti sin discusión. Pero mide bien y toca primero balón. Decisión correcta de dejar seguir.

 

El piscinazo de Prestianni: bien sancionado

 

Una de las acciones más claras del encuentro fue el intento de engaño de Prestianni. Tras un leve contacto en el hombro por parte de Camavinga, el jugador del Benfica se deja caer de manera exagerada dentro del área. François Letexier lo vio perfectamente y mostró amarilla por simulación.

En competiciones UEFA el criterio frente a los piscinazos es mucho más severo que en LaLiga. Y esta fue una decisión impecable: el contacto existía, pero era mínimo y claramente insuficiente para provocar la caída. Amarilla bien mostrada.

 

 

La posible segunda amarilla a Vinicius

 

Más discutida fue la acción en la frontal del área en la que Vinicius llega por detrás cuando Richard Ríos arma el disparo. Existe un ligero contacto y se frustra el remate. ¿Es amarilla? Podría serlo si se valora como falta táctica. ¿Es una segunda amarilla clara? No.

El contacto no es violento, no hay impacto fuerte ni acción temeraria. Se trata de una acción al límite. Si el árbitro decide mostrarla, tampoco habría sido una locura. Pero dejarla sin tarjeta también es defendible. En este tipo de jugadas el umbral para expulsar a un jugador debe ser alto, y la acción no alcanza ese nivel. Cabe resaltar que la acción de Vinicius es idéntica a la acción entre el propio Vinicius y Lamine Yamal en El Clásico que el VAR, en una ida de olla de nivel, decidió dar como falta en ataque.

 

 

La agresión de Valverde: roja perdonada

 

La acción más grave del partido fue la agresión de Fede Valverde a Dahl en un saque de banda. Antes incluso de disputarse el balón, el uruguayo golpea con la mano el rostro del lateral del Benfica. La repetición es clara: hay un movimiento de brazo hacia la cara con uso de fuerza excesiva.

Estamos ante conducta violenta. No es una disputa aérea, no es una carga. Es un golpe. Debió ser expulsión directa. El VAR apenas revisó la acción y el juego continuó. Es un error grave en competición europea y una decisión difícilmente justificable.

 

 

El lanzamiento de objetos y el final descontrolado

 

El tramo final del partido dejó otra imagen preocupante. Tras una primera advertencia por lanzamiento de objetos, una botella impactó en el brazo de Vinicius. El protocolo UEFA es claro: haya impacto o no, el árbitro debe detener oficialmente el partido.

Letexier no lo hizo. El partido continuó pese a que el objeto alcanzó a un jugador. Es una situación que previsiblemente tendrá recorrido disciplinario. En este punto, el árbitro quedó claramente superado por el contexto.

 

Balance arbitral

 

El arbitraje tuvo decisiones acertadas, como el piscinazo y la acción de Rüdiger, otras discutibles pero defendibles, como la posible segunda amarilla a Vinicius, y un error grave que marca el partido: la agresión no sancionada de Valverde. A ello se suma una gestión final del encuentro que deja dudas importantes.

En un partido de este nivel, el margen de error debe ser mínimo. Y ayer, el margen fue demasiado amplio.