Dos acciones polémicas en el Estrella Roja – Celta de Vigo y una corrección en el Betis – Feyenoord marcan la jornada europea.

 

La jornada de ayer de la UEFA Europa League dejó menos partidos para los equipos españoles que la Champions, pero no por ello estuvo exenta de polémica arbitral. Con solo dos encuentros en juego, el análisis se centra en tres acciones clave que volvieron a poner el foco en el criterio del VAR y en la desigual aplicación del concepto de “error claro y manifiesto”.

 

Estrella Roja – Celta de Vigo: una intervención de VAR difícil de justificar

 

La primera acción polémica se produjo en el partido entre el Estrella Roja y el Celta de Vigo, en un gol inicialmente concedido al conjunto serbio y posteriormente anulado tras revisión.

En la acción, Katai presiona a Javi Rodríguez cuando el defensor del Celta intenta ceder el balón a su portero. Existe un leve empujón por parte del delantero, de intensidad reducida, que no es apreciado por el árbitro en directo. El central celeste falla en su intento de cesión, deja el balón muerto y la jugada acaba en gol tras el pase a Arnautović.

Estamos ante una de esas acciones grises: si el árbitro señala falta en el campo, la decisión es aceptable y difícilmente discutible. Sin embargo, el problema aparece cuando el VAR decide intervenir. El contacto no es ni claro ni determinante, y desde luego no puede calificarse como un error obvio y manifiesto. Javi Rodríguez, incluso con ese ligero empujón, tiene margen para despejar a córner; elige una acción técnicamente más compleja y falla. El VAR interviene con rapidez, el colegiado revisa brevemente y anula el gol, en una decisión que no se ajusta al espíritu del protocolo VAR.

 

 

Un penalti claro que el VAR decide ignorar

 

La segunda jugada polémica del encuentro llega en el área del Estrella Roja. Borja Iglesias remata, el balón se estrella en el palo y, en el rechace, Ilaix Moriba se anticipa claramente a la defensa. Un defensor llega medio segundo tarde y le impacta con los tacos en la parte externa del pie, dejando al jugador del Celta dolorido en el suelo.

Es una entrada temeraria, con contacto claro, que debería haber sido sancionada como penalti y con tarjeta amarilla. Aquí sí existe un error claro y manifiesto al no señalarse la infracción en el campo. Resulta especialmente llamativo que el VAR, con Valerio Marini al frente, decida no intervenir en esta acción tras haberlo hecho en la anterior, donde el contacto era mínimo y discutible. La incoherencia en el listón de intervención es evidente y deja una sensación muy negativa a nivel arbitral.

 

 

Real Betis – Feyenoord: una intervención correcta del VAR

 

La tercera y última acción polémica se produjo en el partido entre el Real Betis Balompié y el Feyenoord. En el minuto 7, Abde marca gol tras un contragolpe iniciado por una recuperación de Antony que el árbitro no aprecia como falta en directo.

Antony coloca la pierna por delante de su rival y lo trastabilla en el momento exacto en el que el jugador del Feyenoord intenta dar un paso hacia delante. No es un contacto violento, pero sí lo suficientemente claro como para provocar el desequilibrio y la pérdida del balón. La falta existe y es determinante en el origen de la jugada. En este caso, la intervención del VAR, con Ivan Bábek al frente, es acertada y corrige una infracción clara que da inicio al gol.

 

 

Tres acciones, tres lecturas distintas y una sensación común: el problema no es la tecnología, sino el criterio con el que se utiliza. La Europa League dejó ayer ejemplos de cómo el VAR puede corregir errores evidentes… y de cómo también puede intervenir donde no debería hacerlo o ausentarse cuando es claramente necesario.