Slavko Vinčić regresa al Santiago Bernabéu tras arbitrar al conjunto madridista en tres ocasiones hasta la fecha.
El Real Madrid recibe esta noche al Benfica en un partido de máxima exposición europea y la UEFA ha designado a Slavko Vinčić como árbitro principal. No es una elección cualquiera. Es uno de los colegiados más protegidos por el organismo europeo, uno de los que más partidos grandes recibe… y también uno de los que más dudas genera cuando el contexto se calienta.
Vinčić, de 46 años, no es un árbitro emergente. Está en la fase final de su carrera internacional y acumula designaciones de enorme peso. Pitó la final de la Europa League 2022 entre el Eintracht y el Rangers y, más recientemente, la final de la Champions League 2024 en Wembley entre Borussia Dortmund y Real Madrid. Es decir, la UEFA le ha dado dos finales de clubes en apenas dos temporadas, algo reservado a muy pocos colegiados.
Un árbitro irregular en encuentros de alta exigencia
Sin embargo, que un árbitro reciba grandes citas no significa necesariamente que transmita garantías absolutas. Vinčić es un árbitro de personalidad fría, de manejo irregular en escenarios de tensión y con antecedentes de decisiones discutidas en partidos importantes. No es el perfil quirúrgico de un Turpin o de un Letexier, que dirigió la ida de esta eliminatoria, árbitros que hoy por hoy están considerados en el top técnico europeo. Aun así, la UEFA vuelve a apostar por él para uno de los partidos más atractivos de esta ronda.
Con el Real Madrid tiene tres precedentes recientes. El balance es sencillo: dos victorias y una derrota, lo que supone un 66% de triunfos blancos bajo su arbitraje. El primero fue la final de Wembley, con 0-2 para los blancos frente al Borussia Dortmund. Después dirigió el Real Madrid 1-3 Milan en el Bernabéu, y también el Real Madrid 1-0 Juventus. En el partido ante el Milan señaló un penalti a favor del conjunto blanco tras acción sobre Vinicius. Fue una decisión correcta, sin polémica técnica relevante. Los números no son alarmantes para el madridismo. Pero el contexto sí invita a observar con lupa.
El partido de esta noche no es una eliminatoria fría. Viene precedido de tensión mediática, de la polémica reciente con Vinicius, del ambiente encendido en torno a decisiones arbitrales en España y del foco permanente sobre cualquier acción que involucre al club blanco en Europa. Es un escenario de alta presión. Y ahí es donde surgen las dudas con Vinčić.
No es un árbitro que destaque por autoridad imponente en partidos emocionalmente cargados. Tampoco es un colegiado especialmente fino en la gestión disciplinaria cuando el ritmo se acelera. Tiende a permitir contactos en los primeros tramos y después corregir con tarjetas tardías, algo que en encuentros de máxima tensión puede descontrolar el pulso competitivo.
El árbitro favorito de la UEFA
La elección también llama la atención en términos de jerarquía interna. En esta ronda se han repartido partidos importantes, pero el Real Madrid – Benfica es, probablemente, el duelo con mayor escaparate internacional. A otros árbitros de máximo prestigio se les han asignado encuentros de menor foco mediático. La UEFA vuelve a colocar a Vinčić, el cual, curiosamente, comparte nacionalidad con Aleksander Čeferin, en el escaparate grande.
Eso no significa que vaya a equivocarse. Ni mucho menos. Pero sí implica que vuelve a recibir una designación de máximo nivel en un momento delicado, tanto para el Real Madrid como para el clima arbitral europeo en general.
Más victorias que derrotas con el Real Madrid
El dato objetivo es claro: el Real Madrid ha ganado dos de los tres partidos que le ha arbitrado. El antecedente de la final de Wembley es positivo. Pero el análisis no puede quedarse en el resultado. La sensación que transmite Vinčić en partidos calientes no es de control absoluto, y esta noche el ambiente en el Bernabéu promete exigencia máxima.
Quizá la UEFA acierte con su designación y el esloveno firme una actuación sólida que cierre cualquier debate. O quizá, en un partido donde cada decisión será analizada al milímetro, sus habituales zonas grises vuelvan a aparecer. Lo que es seguro es que el árbitro no pasará desapercibido. Y en noches europeas del Real Madrid, eso nunca es un detalle menor.