Cinco árbitros pasaron por la nevera la pasada jornada por cortesía del Comité Técnico de Árbitros y su nuevo método.
Según desveló Isaac Fouto en El Partidazo de COPE, hasta cinco árbitros estuvieron “en la nevera” durante la pasada jornada. No se especificó si algunos de ellos la iniciaban o la finalizaban, pero sí quedó claro que el número es excepcionalmente alto y que responde a un nuevo criterio interno del Comité Técnico de Árbitros.
Fouto confirmó dos nombres: Gil Manzano y Milla Alvéndiz, y añadió un dato clave: el CTA ha decidido mandar a la nevera a los árbitros que cometan dos errores de intervención de VAR en un mismo partido. Una medida que, lejos de mejorar el arbitraje, amenaza con condicionarlo seriamente.
La decisión resulta especialmente preocupante porque introduce un factor de miedo en la toma de decisiones. El árbitro de campo sabe que dos revisiones fallidas pueden costarle varias semanas sin arbitrar. Y el árbitro de VAR, consciente de ello, se ve empujado a medir cada llamada no solo por la jugada, sino por sus consecuencias internas. Pese a lo que sostienen algunas voces afines al CTA, no es cierto que “si no interviene, va a la nevera él”. El propio presidente del CTA, Fran Soto, afirmó que “la calificación es peor por una intervención en la que no había que hacerlo que por no intervenir cuando se debía”. El mensaje es claro: ante la duda, mejor no intervenir.
Con este contexto, los cinco árbitros señalados encajan con bastante claridad.
Cuatro confirmados y uno en duda razonable
El primero es Gil Manzano, enviado a la nevera por su actuación en el Real Sociedad – Barcelona. El colegiado acudió dos veces al VAR: una para anular un gol del Barcelona y otra para expulsar a Carlos Soler tras una entrada sobre Pedri. Dos intervenciones que el CTA ha considerado erróneas y que activan automáticamente la sanción bajo el nuevo criterio.
El segundo nombre confirmado es Milla Alvéndiz, árbitro de VAR en el Valencia – Espanyol. No intervino en un penalti señalado por Hernández Hernández pese a existir una falta previa clara. Paradójicamente, pese a no intervenir, algo que según el CTA sería “menos grave», acabó igualmente en la nevera tras la presión y las quejas del club perjudicado.
El tercer caso apunta a Guzmán Mansilla, árbitro del Real Mallorca – Athletic Club. Fue llamado al monitor en dos ocasiones por dos manos, una de Vivian y otra de Yuri, y ambas fueron posteriormente ratificadas por el CTA como punibles. Dos errores de VAR en un mismo partido encajan exactamente con el nuevo protocolo disciplinario.
El cuarto nombre es Hernández Maeso, que también acudió dos veces al VAR en el Sevilla – Athletic Club: una para anular un gol del Sevilla por falta de Gudelj sobre Paredes y otra por una mano de Yuri, igualmente confirmada por el CTA. Dos intervenciones consideradas erróneas y, de nuevo, nevera.
El quinto árbitro, con altísima probabilidad, es Sánchez López, del Real Valladolid – Albacete. Primero revisó una acción con dos agresiones claras, un manotazo y una patada sin balón, y salió del monitor sin mostrar ni amarilla. Posteriormente, según el CTA, dejó de sancionar una mano de Jurić que debió ser penalti. Dos errores graves en el mismo encuentro, aunque solo uno con revisión en campo.
Un arbitraje mucho más condicionado
Cinco árbitros en la nevera en apenas dos jornadas no es un síntoma de rigor, sino de descontrol. El CTA ha optado por una política punitiva automática que no distingue entre errores interpretativos, acciones al límite o fallos flagrantes. El resultado no será un mejor arbitraje, sino uno más condicionado, más temeroso y menos coherente. Y eso, a medio plazo, lo pagará la competición.