El SAOT falló en el Atlético de Madrid – Barcelona pero no fue la primera vez que falla, y es que ya desde la temporada pasada se han ocultado numerosos errores.

 

El fallo del fuera de juego semiautomático en el Atlético de Madrid vs Barcelona no es una anécdota aislada. No es un caso extraordinario. No es la primera vez. Lo que ocurrió anoche, con siete minutos de revisión y el sistema incapaz de representar correctamente la acción por acumulación de jugadores, es simplemente la consecuencia visible de un problema que lleva más de un año produciéndose.

El SAOT (sistema de fuera de juego semiautomático) funciona con detección automática de esqueletos y diferenciación por equipos. Cuando los jugadores están bien separados, el sistema identifica sin demasiados problemas qué es atacante y qué es defensor, genera los esqueletos individuales y proyecta la línea. El problema aparece cuando hay alta densidad de futbolistas en pocos metros. En esas situaciones, el sistema puede cometer dos tipos de errores.

 

El SAOT puede cometer dos tipos de errores

 

El primero es de identificación. Cuando varios jugadores están muy juntos, el sistema puede confundir qué futbolista pertenece a cada equipo. El resultado puede ser potencialmente aleatorio si no se corrige manualmente: un atacante puede ser interpretado como defensor o viceversa.

El segundo error es todavía más evidente: el solapamiento de esqueletos. Cuando dos cuerpos están pegados, el sistema no logra separarlos correctamente y termina “fusionando” las representaciones. Esto ya ocurrió la temporada pasada en el Real Mallorca – Athletic Club, donde en la retransmisión oficial se apreciaban dos jugadores literalmente uno dentro del otro en la zona del hombro y el brazo. También en el polémico Real Sociedad – Barcelona, donde aparecieron dos pies superpuestos cuando en realidad estaban separados por más de veinte centímetros.

 

 

No hablamos de teorías. Hablamos de representaciones oficiales emitidas en televisión. Y, pese a ello, el CTA activó su maquinaria para defender la validez de dichos análisis haciendo un tour por todos los medios de comunicación, apoyados por sus voceros oficiales.

 

El SAOT desapareció en numerosos partidos

 

Más ejemplos. En el Getafe – Las Palmas del 12 de abril de 2025, el sistema directamente no ofreció una representación fiable y el VAR terminó trazando líneas manuales. Lo mismo ocurrió en el Girona – Real Betis, y en Segunda División en el Racing de Santander vs Real Sociedad B, donde dos jugadores completamente pegados impidieron una correcta diferenciación de esqueletos.

 

 

Ayer, simplemente, el foco era mayor. Era un Atlético de Madrid – Barcelona. Había máxima repercusión. Y el Comité Técnico de Árbitros se vio obligado a emitir un comunicado explicando que el sistema no había podido representar correctamente la acción por acumulación de jugadores. La pregunta es evidente: ¿por qué esta explicación solo llega cuando el partido es de máxima audiencia?

Porque no es la primera vez que falla. Ni la segunda. Ni la tercera. Estamos hablando de más de diez situaciones similares desde su implantación hace año y medio. En muchas de ellas no hubo comunicado. Simplemente se tiraron líneas manuales y se pasó página.

 

 

Archivo VAR lo contó en exclusiva la pasada temporada

 

Archivo VAR lo advirtió en exclusiva la temporada pasada. Fuimos los primeros en explicar públicamente que el sistema no siempre es capaz de separar jugadores cuando están muy próximos. Que no es infalible. Que depende de la densidad, del ángulo y del momento exacto. Que hay acciones donde funciona y otras donde no. Como cualquier tecnología basada en interpretación automatizada de imagen.

Se nos vendió como una herramienta perfecta. Como un sistema objetivo. Como tecnología pura sin margen de error. La realidad es que tiene limitaciones estructurales que llevan año y medio evidenciándose. Y lo ocurrido en el Atlético de Madrid – Barcelona no es ningún descubrimiento. Es la confirmación pública de algo que ya estaba pasando. La diferencia es que esta vez lo vio todo el mundo.