El CTA manda a la nevera a Pizarro Gómez… pero con retraso tras designarle para el partido más importante de la pasada jornada.

 

El Comité Técnico de Árbitros vuelve a protagonizar una decisión difícil de explicar que alimenta aún más la sensación de desorden que rodea actualmente al arbitraje español. El caso de Pizarro Gómez, árbitro de VAR en el polémico Real Madrid – Getafe, ha terminado con el colegiado camino de la nevera… pero con retraso. Y ese detalle cambia completamente la lectura de lo ocurrido. Porque por primera vez en toda la temporada un árbitro que comete un error grave no es apartado inmediatamente de las designaciones, sino que se le permite seguir arbitrando una jornada más antes de cumplir la sanción.

La información la adelantó Juanfe Sanz, periodista de El Chiringuito, quien explicó que Pizarro Gómez sí acabaría siendo enviado a la nevera tras su designación para el Athletic Club – Barcelona. Sin embargo, lo haría únicamente después de cumplir las dos designaciones que ya tenía asignadas. Es decir, el CTA decidió que el árbitro madrileño participara con normalidad en los partidos para los que ya estaba programado y que la sanción llegara posteriormente.

La explicación que se dejó caer desde el entorno arbitral fue sencilla: el árbitro ya tenía partidos designados y por tanto los iba a cumplir. Pero esa excusa se cae por su propio peso si se revisa lo ocurrido en las últimas semanas. El propio CTA ha demostrado varias veces que cuando un árbitro comete un error grave, tener partidos asignados no es ningún impedimento para retirarle inmediatamente de las designaciones.

 

El CTA retiró sus partidos ya asignados a Gálvez Rascón

 

El ejemplo más reciente es el de Gálvez Rascón. Hace apenas dos semanas, el árbitro cometió un error grave en el Girona – Barcelona disputado en lunes. El CTA actuó con rapidez y le retiró los partidos que ya tenía designados para el fin de semana siguiente. Exactamente la misma situación que ahora… pero con una respuesta completamente diferente.

Algo parecido ocurrió también con el árbitro del Real Madrid – Real Sociedad, que tras una actuación muy cuestionada también perdió sus designaciones de la jornada posterior aunque no estuvieran asignadas ya. Es decir, el CTA ya había demostrado que cuando quiere actuar con contundencia lo hace sin ningún problema, tenga o no el colegiado los encuentros próximos asignados.

 

El error más peligroso de toda la temporada

 

Por eso el caso de Pizarro Gómez resulta tan llamativo. En el Real Madrid – Getafe se produjo una acción extremadamente grave: Antonio Rüdiger lanzó un rodillazo directo a la mandíbula de Diego Rico cuando el jugador del Getafe estaba en el suelo. Una agresión sin balón que podría haber provocado una lesión importante y que, pese a su claridad, no fue sancionada con tarjeta roja ni revisada correctamente desde el VAR.

 

 

El árbitro de campo, Muñiz Ruiz, no vio la jugada, algo que puede ocurrir. Pero precisamente para eso existe el VAR: para detectar agresiones evidentes que el árbitro no ha podido apreciar en directo. Pizarro Gómez tenía todas las repeticiones delante y aun así decidió no intervenir. Una decisión que muchos analistas consideran el error más grave del VAR en toda la temporada por el peligro de la acción.

 

El CTA le «premió» con el Athletic Club – Barcelona

 

Lo sorprendente es que, en lugar de apartarle inmediatamente, el CTA decidió premiarle con el Athletic Club – Barcelona, uno de los partidos más importantes de la jornada. Solo después de ese encuentro llegará la nevera. La secuencia resulta difícil de entender: primero se mantiene al árbitro en activo con normalidad y después se reconoce implícitamente el error enviándole a la nevera. Es más, el Comité pudo cambiar su partido por otro, para que el impacto de su designación no fuese tan grande, pero decidió no hacerlo, manteniendo su protagonismo en San Mamés.

 

El colectivo arbitral, molesto con esta decisión

 

Hay además otro detalle que dentro del colectivo arbitral no ha pasado desapercibido. Pizarro Gómez es el presidente de la Asociación de Árbitros, una posición que inevitablemente le sitúa en un lugar delicado dentro de la estructura del arbitraje español. Y, según ha podido saber Archivo VAR, la noticia adelantada por Juanfe Sanz provocó bastante malestar en un grupo importante de árbitros, que no entendieron por qué en este caso se aplicaba un trato diferente al que habían recibido otros compañeros.

La sensación que existe dentro de parte del colectivo es clara: el CTA aplica dos varas de medir. A algunos árbitros se les aplica el látigo inmediatamente cuando cometen un error, mientras que a otros se les permite continuar arbitrando antes de cumplir cualquier sanción. Y ese tipo de decisiones son las que están erosionando cada vez más la confianza en el comité.

El caso de Pizarro Gómez es el ejemplo perfecto de esa contradicción. El CTA ha terminado reconociendo el error enviando al árbitro a la nevera, pero lo ha hecho de una forma tan incoherente que ha conseguido el efecto contrario al que buscaba. Primero permitió que siguiera arbitrando con normalidad, luego anunció la sanción. Una nevera que llega tarde y que deja una sensación incómoda dentro del arbitraje español, donde cada vez resulta más difícil entender qué criterios utiliza realmente el comité para tomar sus decisiones.