Quintero González reinició el juego y, tras unos segundos, lo volvió a detener pese a que en el protocolo VAR, presumiblemente, no está permitido.
El partido entre el Osasuna y el Real Madrid dejó una de las situaciones más extrañas que se recuerdan en la aplicación del protocolo VAR. El gol de Raúl García de Haro fue anulado en el campo por fuera de juego y, como es habitual, el VAR entró a revisar la acción. Hasta ahí, procedimiento normal. Sin embargo, lo que ocurrió después abre un escenario que merece ser explicado con precisión.
Tras aproximadamente un minuto de revisión, el árbitro del encuentro, Alejandro Quintero González, indicó a Courtois que pusiera el balón en juego. El guardameta ejecutó el saque y el partido se reanudó durante unos segundos. De forma inmediata, el árbitro volvió a detener el juego. Poco después, se anunció que el gol era finalmente legal.
Ese reinicio y posterior detención es el punto clave. Porque el protocolo VAR establece que una vez el juego se ha reanudado tras finalizar una revisión, no puede volver a modificarse una decisión anterior, salvo en casos muy concretos como confusión de identidad o conducta violenta. Tanto el reglamento IFAB como el protocolo VAR recogen ese principio: si el balón vuelve a estar en juego, la revisión queda cerrada y no se puede retroceder. Por tanto, todo depende de qué ocurrió exactamente en la comunicación entre el VAR y el árbitro principal.
Los dos minutos que pasaron entre que se pitó fuera de juego… y se acabó dando el gol a favor de Osasuna 💥#Super8 pic.twitter.com/7ibTdRz4pN
— DAZN España (@DAZN_ES) February 23, 2026
Primera posibilidad y la más grave: «check over» confirmado y posterior rectificación
El escenario más grave sería que desde la sala VAR se hubiera comunicado a Quintero González que el chequeo estaba finalizado con un “check over”, dando por válida la decisión de campo, es decir, manteniendo el fuera de juego, y que, tras el reinicio, se detectara el error a la hora de informar al árbitro de campo el resultado de la verificación y se intentara rectificar.
Si eso fue lo que sucedió, estaríamos ante una vulneración directa del protocolo. Una vez el árbitro recibe la confirmación de que el chequeo ha terminado y el balón vuelve a estar en juego, no es legal reabrir la revisión para modificar la decisión. En ese caso, la actuación sería una negligencia técnica, ya que se habría saltado una limitación expresa del procedimiento VAR.
En ese supuesto, el Real Madrid podría tener base para estudiar una impugnación, siempre condicionada a lo que revelaran los audios oficiales. La clave no sería el error arbitral en sí, que no es impugnable, sino la vulneración del protocolo establecido.
Segunda posibilidad: error de comprensión en la comunicación
Existe, sin embargo, una segunda opción aparentemente legal. Puede ocurrir que desde el VAR se comunicara correctamente que el gol era válido o que la decisión debía cambiarse, pero que el árbitro interpretara inicialmente lo contrario o entendiera mal la expresión utilizada.
Por ejemplo, una frase ambigua como “confirmado” puede generar confusión si no se especifica qué es lo que se confirma: la decisión inicial o el resultado de la revisión. Si la comunicación no fue cerrada con un “check over” formal y el error se detectó inmediatamente tras el reinicio, el árbitro sí estaría autorizado a detener el juego para aplicar correctamente la decisión final de la revisión.
En ese caso no habría negligencia ni vulneración del protocolo, sino un error de comprensión o una mala sincronización comunicativa. Y eso no sería impugnable.
El precedente del Tottenham – Liverpool
Esta situación recuerda inevitablemente a lo ocurrido en el Tottenham Hotspur – Liverpool de la Premier League en el año 2023. En aquel partido, el VAR anuló erróneamente un gol legal de Luis Díaz por fuera de juego. Desde la sala se dio el chequeo por finalizado, el árbitro reanudó el juego y posteriormente el VAR detectó el error. Sin embargo, al haberse producido ya el reinicio tras el “check over”, el protocolo impedía volver atrás.
El propio organismo arbitral inglés reconoció el error y asumió que no podían intervenir porque el juego ya se había reanudado conforme al procedimiento. Ese caso dejó claro el límite: una vez cerrado el chequeo y reanudado el juego, no hay marcha atrás.
La clave está en los audios de la acción
La diferencia entre una situación y otra en el Osasuna – Real Madrid está exclusivamente en los audios. Si en la grabación se escucha que el VAR comunica “check over” o que el chequeo está cerrado manteniendo la decisión de campo, y posteriormente se reabre, estaríamos ante una infracción del protocolo. Si, por el contrario, no hubo cierre formal del chequeo y la confusión fue inmediata y comunicativa, la actuación estaría dentro del marco permitido.
Por eso, si el Real Madrid quisiera analizar la situación en profundidad, debería solicitar al CTA los audios completos de la jugada. Solo así puede determinarse si hubo mala praxis o simplemente una confusión operativa.
Lo que está claro es que lo ocurrido no es habitual. El reinicio del juego tras una revisión VAR suele significar que la decisión está cerrada y definitiva. Ver cómo el balón se pone en juego y, segundos después, se vuelve a detener para cambiar la resolución es una imagen excepcional que obliga a examinar con lupa qué se dijo exactamente en esa comunicación.
Hasta que no se conozcan los audios, solo existen hipótesis. Y la diferencia entre una negligencia impugnable y un simple error de comunicación está en una palabra: “check over”.