El derbi dejó un arbitraje para enmarcar, y no por lo bueno. Según ha podido saber Archivo VAR, el colegiado madrileño tendrá ‘neverazo’.
El Atlético ganó el derbi, pero el protagonista acabó siendo, un domingo más en el fútbol español, el hombre de negro. Miguel Ángel Ortiz Arias firmó en el Metropolitano uno de esos arbitrajes que no se olvidan, y desde luego no en el buen sentido. Cuatro errores graves y dos intervenciones del VAR a falta de las otras dos. Según ha podido saber Archivo VAR, la factura ya está sobre la mesa: neverazo de un mínimo de dos jornadas.
Vamos por partes, porque hay tela.
Los errores, uno a uno
El primero llega en el pisotón del Cuti Romero sobre Bellingham. Ortiz Arias, en una confusión de identidad de las que no se ven todos los días, saca la amarilla al inglés cuando el que comete la infracción es el argentino. Aviso del VAR, viaje al monitor, y ahí llega lo discutible: corrige la tarjeta y amonesta al Cuti con tarjeta amarilla. Habrá que ver qué dice el CTA sobre la forma de proceder del vídeo-arbitraje en el tema de la «confusión de identidad».
El segundo es todavía más sangrante, y este no admite matices: la entrada de Kang-in Lee sobre Fede Valverde, tacos en el tobillo, es roja directa de manual. Ortiz Arias la tenía a un par de metros y no sacó nada, ni amarilla. Y aquí lo grave se multiplica, porque el VAR tampoco intervino. Ninguna de las excusas se sostiene: que si el Madrid puso el balón en juego rápido, da igual, el árbitro tiene la obligación de parar el juego, y más con Valverde protestándole la acción en la cara. Una expulsión que se quedó sin señalar por partida doble.
El tercero, al menos, acabó bien, aunque tarde: el penalti de Huijsen sobre Giuliano. En el momento en que pitas esa pena máxima, la roja va incluida, porque no hay disputa de balón posible. Ortiz Arias solo sacó amarilla y necesitó que el VAR le mandara al monitor para expulsar al central. Grimaldo transformó el penalti y encarriló el derbi.
Y queda un cuarto que ha aparecido esta mañana tras una toma desde la grada: un penalti de Pubill por mano tras un disparo de Mbappé que no fue repetido en ningún momento durante el encuentro. Cuatro errores graves del colegiado.
El experimento que sale rana
Y aquí está el fondo del asunto. Al CTA se le ocurrió designar para un derbi, uno de los partidos más importantes de la temporada, a un árbitro que no es internacional. Y cuando un colegiado no ha dado el salto internacional, por lo general es por algo. Poner a ese perfil en semejante escaparate, habiendo árbitros internacionales de más nivel disponibles, es una idea de bombero. El experimento ha salido rana, y el CTA se lo está tragando en directo mientras las imágenes de los fallos dan la vuelta al planeta.
Es más: luego el propio arbitraje español se pregunta por qué al Mundial fue un solo árbitro y pitó un único partido. Pues quizá la respuesta esté aquí. Esta es la imagen que proyecta el arbitraje español al mundo: un derbi de época dirigido por quien no estaba preparado para dirigirlo.
Una pena por él
Que quede claro, porque es de justicia: da pena por Ortiz Arias. Dentro de no ser internacional, tiene una trayectoria más que digna, y esta era su gran oportunidad. El problema es que la desaprovechó por decisiones propias. Pudo cortar de raíz el juego temerario que impuso el Atlético desde el primer minuto y eligió no hacerlo, una y otra vez. Tuvo el partido en la mano para leerlo, y lo leyó mal a conciencia.
Tuvo su oportunidad, no la aprovechó, y difícilmente tendrá otra igual. De momento, a la nevera.