El CTA manda a la nevera a Melero López por tener sentido común y a Busquets Ferrer por dejarse llevar por él.

 

La polémica arbitral del Atlético de Madrid – Barcelona sigue dejando consecuencias. Según adelantó Isaac Fouto en COPE, los árbitros del partido han sido castigados tras la revisión de la acción de Gerard Martín sobre Almada, una jugada que ha generado un intenso debate en el entorno arbitral y mediático. Sin embargo, según ha podido confirmar Archivo VAR, el castigo no será igual para todos: el CTA considera más grave el error del VAR, por lo que la “nevera” de Melero López será más severa.

El Comité Técnico de Árbitros entiende que el principal error del partido no fue la decisión final adoptada por Busquets Ferrer en el campo, sino la intervención de Melero López desde el VAR. Según el criterio que el propio CTA defenderá públicamente, se trata de una acción que el árbitro de campo ya había valorado correctamente en directo y en la que el VAR no debía intervenir, al no tratarse de un error claro y manifiesto. Es precisamente esa intervención la que el comité considera una equivocación grave.

En este sentido, la posición del CTA es clara: Busquets Ferrer puede ser cuestionado por cambiar su decisión tras acudir al monitor, pero la raíz del problema está en que Melero López le llamó a revisar una acción que, bajo su interpretación, no cumplía los requisitos para ser revisada. Por ello, el castigo al árbitro de VAR será mayor, tanto en duración como en consideración interna dentro del comité.

 

El colectivo arbitral no coincide con el CTA

 

Esta decisión, sin embargo, no ha sido bien recibida dentro del colectivo arbitral. Según diversas fuentes, existe un malestar creciente entre los árbitros por la gestión de las “neveras” por parte del CTA. No solo por el número de castigos, que consideran elevado en comparación con otras temporadas, sino también por la forma en la que se están gestionando y comunicando.

Uno de los principales focos de crítica es la constante filtración de estas decisiones a la prensa. Cada jornada en la que se produce una “nevera”, la información termina trascendiendo públicamente, en muchos casos a través de los mismos canales y voces cercanas al CTA. Esta situación genera incomodidad entre los árbitros, que consideran que se está exponiendo innecesariamente a sus compañeros y debilitando la imagen del colectivo.

 

Un criterio veleta durante toda la temporada

 

Además, dentro del propio estamento arbitral también existe la sensación de que los criterios no se están aplicando de manera uniforme. En el caso concreto de la acción de Gerard Martín, varios árbitros consideran que la decisión final, dejar la jugada en amarilla, encaja con el criterio que se ha venido aplicando durante toda la temporada en acciones similares, donde contactos tras jugar el balón han sido considerados fortuitos o, en todo caso, sancionados de forma leve.

De hecho, tal y como analizó Archivo VAR en las últimas horas, existen múltiples precedentes esta misma temporada en Primera y Segunda División en los que acciones prácticamente idénticas no fueron consideradas tarjeta roja, ni provocaron revisiones del VAR ni derivaron en castigos posteriores para los árbitros implicados. Este contexto es el que alimenta la sensación de injusticia dentro del colectivo arbitral respecto a la sanción impuesta en este caso.

 

Las 6 acciones de la presente temporada que no fueron roja directa.

 

Reajustes… dependiendo del partido

 

Otro de los aspectos que más inquietud genera es la percepción de que el CTA podría estar modulando sus decisiones en función del impacto mediático de los partidos. No es la primera vez que una acción en un encuentro de gran repercusión, como un Atlético de Madrid – Barcelona, deriva en decisiones más contundentes o en comunicados públicos, mientras que situaciones similares en otros partidos pasan desapercibidas sin consecuencias.

Un ejemplo reciente fue el fallo del fuera de juego semiautomático en un partido entre Atlético de Madrid y Barcelona en Copa del Rey, que llevó al CTA a emitir un comunicado oficial. Sin embargo, errores similares en otros encuentros no tuvieron la misma respuesta pública, lo que refuerza la percepción de un doble rasero en función del contexto del partido.

 

La nefasta gestión del nuevo Comité

 

En este escenario, la decisión de castigar a Melero López con una “nevera” más dura que la de Busquets Ferrer no hace sino aumentar la tensión dentro del colectivo arbitral. Muchos consideran que se está penalizando en exceso una acción que, más allá de la polémica generada, se ajusta al criterio que se ha aplicado en otras situaciones similares durante la temporada.

En definitiva, la gestión del CTA en este caso vuelve a abrir el debate sobre el uso de las “neveras”, la coherencia en los criterios arbitrales y la exposición pública de los árbitros. Más allá de la jugada concreta, lo que preocupa dentro del colectivo es la falta de uniformidad y la sensación de que el castigo puede depender más del contexto que de la acción en sí. Una situación que, lejos de estabilizar el arbitraje, parece estar generando cada vez más dudas dentro del propio sistema.