TODOS LOS CAMBIOS DE REGLAMENTO PARA 2026/27: MANO EN EL ÁREA, LEY PRESTIANNI, DOGSO Y PÉRDIDAS DE TIEMPO.

 

Arranca la temporada 2026/27 y, con ella, un buen puñado de cambios en la aplicación de las Reglas de Juego que el CTA ha recogido en su nuevo manual CARD. Muchos vienen heredados de lo que ya se probó en el Mundial; otros son decisiones propias del arbitraje español. Vamos a repasarlos uno a uno, de forma clara, para que sepáis exactamente qué cambia cuando ruede el balón este fin de semana.

 

La ley Prestianni: España dice no

 

Empecemos por la más comentada. La conocida como ley Prestianni, o ley Vinicius, que sanciona con roja al jugador que se dirige a un rival tapándose la boca para que no se sepa qué le dice, no se va a aplicar en el fútbol español. Ni el CTA ni las competiciones UEFA la adoptan, pese a que estuvo vigente en el Mundial y allí se saldó incluso con una expulsión.

El motivo que da el CTA es razonable: taparse la boca no permite saber qué se ha dicho, y expulsar solo por el gesto sería, en sus palabras, injusto y excesivo, además de que ese gesto se usa habitualmente para hablar de cuestiones tácticas. El argumento tiene lógica jurídica, no se puede sancionar sobre una sospecha, aunque tiene una contracara evidente: deja vía libre para que, tapándose la boca, un jugador pueda soltarle a otro lo que quiera sin consecuencia directa. La norma nació precisamente del caso Vinicius–Prestianni en la Champions 2025/26, y España ha decidido no heredarla.

 

Mano en el área: el matiz de la influencia en la jugada

 

El otro gran foco es la mano en el área, el eterno caballo de batalla. La filosofía general se mantiene sobre la base que ya conocemos: no toda mano es sancionable, y lo determinante es si el brazo está en posición natural, si el jugador agranda su cuerpo de forma antinatural ocupando espacio, y de dónde viene el balón (no es lo mismo un disparo a bocajarro que un balón buscado con el brazo).

La clave que el manual quiere afinar esta temporada es el concepto de influencia en la jugada: que la mano tenga o no repercusión real sobre la acción, para evitar penaltis por manos intrascendentes. La idea de fondo es la de siempre pero más acotada: distinguir la mano que de verdad altera una jugada de la que no, y reducir el margen de interpretación que tantas polémicas genera.

 

DOGSO: la novedad más importante y menos comentada

 

Aquí hay un cambio de criterio con mucho impacto práctico y del que se habla poco. En las acciones de DOGSO (denegación de una ocasión manifiesta de gol), se introduce una excepción ligada a la ley de la ventaja:

Si el árbitro aplica ventaja tras una infracción de DOGSO y el equipo atacante acaba marcando, el jugador que cometió la falta no será amonestado ni expulsado. Es decir: si el gol llega igualmente, no se castiga además al infractor. Lo mismo aplica cuando se aplica ventaja tras un intento fallido de evitar un gol con la mano: si el gol sube al marcador, no hay tarjeta.

Es un cambio con toda la lógica. El documento precisa además que la ubicación de la acción y el número de atacantes siguen siendo elementos para determinar si existía o no ocasión manifiesta de gol.

 

Guerra a las pérdidas de tiempo

 

El bloque más numeroso de cambios va, como ya se vio en el Mundial, contra las pérdidas de tiempo. Los principales:

Cuenta atrás de los porteros. Cuando un guardameta demore un saque de puerta, o un jugador un saque de banda, el árbitro aplicará una cuenta visual de cinco segundos. Si interpreta que hay intención de perder tiempo, podrá cambiar la decisión y conceder saque de banda o córner al rival.

Diez segundos para el cambio. El jugador sustituido tendrá un máximo de diez segundos para abandonar el campo. Si no lo hace, el que entra deberá esperar fuera hasta la siguiente interrupción, penalizando la parsimonia.

Simulación de lesiones. Si el cuerpo médico entra a atender a un jugador, este deberá salir y no podrá reincorporarse hasta pasado un minuto tras la reanudación, para desincentivar las lesiones «tácticas».

 

Más margen para el VAR, en casos concretos

 

En el apartado de videoarbitraje, la filosofía declarada es mantener el VAR como herramienta para errores claros y evidentes, sin rearbitrar cada acción. Pero se amplían algunos supuestos revisables ya introducidos en el Mundial: las segundas amarillas dudosas y determinadas acciones polémicas posteriores a un córner o jugada a balón parado, además de lo relativo a la confusión de identidad que tanto dio que hablar en el torneo.

 

Resumen

 

Los cambios de más calado para el aficionado son tres. Que taparse la boca no será roja en España. Que en el DOGSO con ventaja y gol no habrá expulsión. Y que las pérdidas de tiempo se persiguen con cuentas atrás y plazos concretos. El resto son afinamientos de criterios que ya existían, en especial la mano en el área, donde el CTA intenta, un año más, poner orden en lo que probablemente seguirá siendo la mayor fuente de polémica de la temporada.