Las notas de los árbitros designados para los encuentros de los equipos españoles de los octavos de final de la Champions League.

 

Archivo VAR analiza en profundidad la actuación arbitral de los colegiados designados para los encuentros de los equipos españoles de los octavos de final de la Champions League. Se tendrá en cuenta el criterio escogido por el colegiado y si lo ha llevado de forma correcta, el número de tarjetas amarillas y si a nivel disciplinario ha sido correcto, además de analizar en profundidad la polémica que se pueda dar durante los noventa minutos del encuentro.

Análisis de los tres colegiados designados para los partidos que se disputarán entre el martes y el miércoles: Real Madrid – Bayern Munich y Barcelona – Atlético de Madrid.

 

Michael Oliver – 7,0

 

CRITERIO: Solvente arbitraje de Michael Oliver a los mandos de un Real Madrid – Bayern Munich en el que tuvo por delante un encuentro de gran intensidad, resolviéndolo con más aciertos que errores. El colegiado inglés acertó en todas las acciones polémicas que se dieron, pero cometió algún que otro error de apreciación a nivel disciplinario con las tarjetas amarillas. Pese a ello, llega al notable.

TARJETAS: Mostró cinco tarjetas amarillas y, de la misma forma que pudo ahorrarse la que enseñó a Tchouameni, pudo mostrar una más al conjunto alemán en la primera mitad tras una infracción sobre Vinicius al borde del área.

POLÉMICA: El choque tuvo cuatro acciones polémicas. Primero, el Real Madrid pidió una mano de Olise previa al gol de Luis Díaz que no es punible en ningún caso. Mano pegada y en posición natural. La segunda se dio unos minutos después cuando Vinicius se dejaban caer en el área tras un ligero toque de Upamecano. Michael Oliver, bien situado, no cayó en la trampa.

Segunda mitad

Ya en la segunda mitad se dieron las otras dos. La primera fue una entrada al límite de Tah sobre Mbappé. Si bien el defensor alemán se la juega, al no existir un contacto directo con la plancha y tratarse de un raspón, se queda en amarilla. La última se dio en el último minuto del choque, cuando Carreras y Olise chocaban en el área cuando el delantero retrocedía en busca del balón. Acción al límite que de ser señalada en el campo sería asumible, pero que en ningún caso se trata de un error obvio y manifiesto.

 

István Kovács – 2,0

 

CRITERIO: Arbitraje sin nivel alguno de István Kovács a los mandos de un Barcelona – Atlético de Madrid que le pasó por encima como un tráiler. El colegiado estuvo sobrepasado durante la totalidad del encuentro, mostrándose perdido en muchas situaciones. No se enteró de la película y posiblemente haya sido su último capítulo en la presente temporada de la Champions League.

TARJETAS: Mostró un total de cuatro tarjetas amarillas y perdonó alguna que otra más. La más clara fue la del minuto 7 perdonada a Koke por una falta sin buscar del balón de Koke sobre Dani Olmo. Además, el propio Koke se jugó la expulsión ya con una amarilla tras dar una patada de intensidad media a Lamine Yamal. No estuvo acertado tampoco en este aspecto.

POLÉMICA: El choque tuvo tres acciones de polémica, con una de ellas especialmente sorprendente. Primero, dejó sin castigo una mano no punible de Cubarsí en la primera mitad. Apenas unos minutos después, tuvo que acudir al VAR para expulsar al propio Cubarsí por una acción muy clara de roja directa tras trabar a Giuliano siendo último hombre. Y la tercera acción polémica, y la más extraña, se dio en la segunda mitad, cuando Musso, con el pie, cedía un saque de puerta a Marc Pubill, el cual paraba el balón con la mano.

¿Es acción de VAR?

Este tipo de acciones se han visto bastante últimamente y rara vez los colegiados las castigan. Si bien István Kovács, en este caso, entendió que Musso cedía el saque a su compañero, de haber señalado penalti el reglamento le respaldaría por completo. Son acciones que entran dentro de un ámbito gris de interpretación del colegiado. Por ello, se recomienda a los porteros que cedan el balón con la mano para evitar posibles malentendidos. En cualquier caso, si nos ceñimos estrictamente al reglamento, es una acción de pena máxima.