EL PENALTI DE ROBBIE URE: LO QUE PARECE UNA BARRIDA ES UN ESPEJISMO DE LA CÁMARA.
El Sevilla se llevó los tres puntos ante el Rayo Vallecano (2-1) con un penalti transformado por Peque en el minuto 97, en una acción de Robbie Ure sobre Lejeune que ha generado debate desde anoche. De Burgos Bengoetxea señaló la pena máxima, el VAR no le corrigió, y hoy circulan repeticiones que, según quién las mire, prueban una cosa y la contraria. Vamos a explicarlo con calma, porque aquí hay un detalle técnico que lo cambia todo.
La acción
Contragolpe del Sevilla en el descuento. Robbie Ure encara a Lejeune dentro del área y recorta. El francés lanza ligeramente la pierna y se produce un contacto mínimo. Ure cae. El árbitro señala penalti de inmediato.
Hasta aquí, una acción de las de siempre. El problema viene con las repeticiones.
El espejismo: la toma que engaña
Y aquí está la clave de todo. Circulan varias tomas de la jugada. En tres de ellas no se aprecia contacto que justifique la caída. Pero hay una, y solo una, en la que parece verse claramente cómo Lejeune barre la pierna de Ure.
Primera regla del análisis arbitral: cuando tres tomas dicen una cosa y una sola dice la contraria, no es que la jugada sea contradictoria. Es que hay una toma que engaña. Y en este caso, engaña por un motivo muy concreto.
Esa toma «de la barrida» está grabada desde una perspectiva pésima, y lo que muestra son dos botas idénticas, mismo modelo, mismo color, misma marca, porque ambos jugadores calzan las mismas, que se juntan en el plano. Al ojo humano, dos botas iguales que se superponen parecen una golpeando a la otra. Pero no hay golpe: hay una bota delante de la otra. Es un efecto óptico de la profundidad, no un contacto real.
Lo que revela el zoom
Metiéndole zoom a la toma y acercando el frame, se aprecia lo que de verdad ocurre, y es casi lo contrario de lo que se está diciendo. El contacto se produce entre el empeine de Lejeune, la parte de arriba de su bota, y los tacos de Robbie Ure. Es decir: Lejeune lanza la pierna por debajo del pie de Ure y es el delantero quien le roza a él con los tacos.
No existe barrida. No existe un golpe claro. Y desde luego no existe, como han dicho algunos, un raspón de los tacos de Lejeune sobre el empeine de Ure. Es al revés: el raspón se lo lleva Lejeune. Sí, es el francés quien saca la pierna, pero el que sale «raspado» del contacto es él.
¿Es penalti? Ni cerca
Seamos claros: esto no es una acción de «dudas razonables». Es una acción que ni se acerca a ser penalti. Cuando el contacto se reduce a un roce entre un empeine y unos tacos, no la puntera golpeando y desplazando el pie, sino un simple rozar de tacos, no hay absolutamente nada. Para un futbolista, en plena carrera, un contacto así es el equivalente a una picadura de mosquito para cualquiera de nosotros. No condiciona, no desequilibra, no derriba. Ure se va al suelo por decisión propia, no por el contacto.
Un partido para olvidar a nivel arbitral
Y el penalti de Ure no fue lo único. El choque del Pizjuán dejó un reguero de decisiones polémicas: la roja directa a Kike Salas, un penalti anulado, un gol invalidado a Isi Palazón… Un partido, en definitiva, para olvidar en lo arbitral, en una primera jornada que no deja bien parado el estreno de la temporada. Mención aparte, además, para el chip del balón, que volvió a dar problemas, pero de eso hablaremos en otra noticia.
Lo de anoche, en cualquier caso, tiene una lectura muy sencilla: no todo lo que muestra una cámara es lo que parece. A veces, una sola toma mal encarada convierte una picadura de mosquito en un penalti en el minuto 97.