El Mundial acumula su cuarto error de elección del frame del SAOT pese al «chip del balón».
Cuando la FIFA presentó la nueva versión del fuera de juego semiautomático, el mensaje era muy claro: el famoso chip del balón acabaría con el factor humano a la hora de elegir el frame exacto del pase. Se acababan las discusiones, los errores en la selección del fotograma y las polémicas por elegir un instante antes o un instante después del golpeo. Sobre el papel sonaba perfecto. El problema es que el Mundial está demostrando exactamente lo contrario.
En apenas diecisiete días de competición ya se han producido cuatro errores evidentes solo en la elección del frame. Cuatro. Una cifra escandalosa para una tecnología que, supuestamente, había nacido precisamente para evitar ese tipo de situaciones. Lo preocupante no es únicamente el número de errores, sino que todos apuntan en la misma dirección: seguimos dependiendo de una selección de fotogramas que no parece ajustarse al primer punto de contacto con el balón.
Un balance peor aún que el presentado en LaLiga
Es más, el balance empieza a ser incluso peor que el vivido durante la temporada en las grandes ligas europeas. En la competición doméstica se contabilizaron nueve errores durante toda la campaña. En este Mundial ya se ha alcanzado prácticamente la mitad en solo diecisiete días. La comparación habla por sí sola.
El primer caso llegó en el Canadá- Bosnia. La imagen mostraba un balón que ya había sido golpeado y que incluso se encontraba claramente separado del pie del pasador. No hablamos de milímetros ni de una discusión imposible de apreciar. El balón ya estaba elevándose varios centímetros sobre el césped, una distancia suficiente como para entender que ese no era el primer contacto.
🚨💥 ¡𝗣𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗶𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝗔𝗢𝗧 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗠𝘂𝗻𝗱𝗶𝗮𝗹!
▪️ El VAR, pese a disponer del primer punto de contacto, escogió un frame con el balón ya en el aire tras ser golpeado.
❌ El análisis ofrecido por la retransmisión 𝗡𝗢 es válido a nivel reglamentario. pic.twitter.com/XvMSm38aK6
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) June 12, 2026
El contacto fantasma del Argentina – Argelia
La segunda acción resulta todavía más difícil de explicar. En el Argentina – Argelia el frame seleccionado muestra, directamente, que todavía no existe contacto entre el pie y el balón. Ninguno. Si realmente el sistema detecta el instante exacto del impacto mediante el famoso chip, ¿qué contacto estaba detectando exactamente? Porque en la imagen elegida el contacto todavía no se había producido.
🚨💥 ¡𝗘𝗹 𝗦𝗔𝗢𝗧 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗮 𝗹𝗶𝗮𝗿𝗹𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗠𝘂𝗻𝗱𝗶𝗮𝗹!
▪️ El VAR seleccionó un frame en el que no existe contacto entre el pie y el balón.
❓ El balón, supuestamente, posee un chip para ello.
❌ El frame escogido 𝗡𝗢 es válido para realizar el análisis. pic.twitter.com/MrHbyBxfcG
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) June 17, 2026
Es, literalmente, un contacto fantasma.
Y ahí es donde empieza a desmoronarse todo el relato construido alrededor de esta tecnología. Porque una cosa es que el sistema pueda equivocarse algunos milisegundos por cuestiones técnicas. Otra muy distinta es seleccionar un fotograma donde todavía no existe contacto alguno. Si el golpeo aún no ha ocurrido, el chip no puede haber detectado absolutamente nada.
Una elección del frame que cambió el resultado
Los siguientes errores vuelven a ir exactamente en la misma dirección. De nuevo aparecen fotogramas donde el balón ya está claramente desplazándose tras haber recibido el impacto del pie del atacante. El patrón se repite una y otra vez, hasta llegar al caso más grave de todos: el Colombia – Portugal disputado durante la madrugada.
🚨💥 ¡𝗧𝗲𝗿𝗿𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗲𝗿𝗿𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝗔𝗢𝗧 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗴𝗼𝗹 𝗱𝗲 𝗖𝗼𝗹𝗼𝗺𝗯𝗶𝗮!
👉🏻 Dávinson está en línea total escogiendo el frame del primer contacto con el balón.
❌ 𝗘𝗦 𝗚𝗢𝗟 𝗟𝗘𝗚𝗔𝗟.
▪️ El VAR eligió un frame con el balón saliendo del pie del asistente. pic.twitter.com/Z9RBYht2zT
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) June 28, 2026
En esa acción sí existe una consecuencia directa sobre la decisión final.
Archivo VAR analizó tanto el frame utilizado oficialmente como el verdadero primer punto de contacto. La diferencia es mínima en tiempo, pero suficiente para modificar completamente la posición del atacante. Con el fotograma escogido por el VAR existe fuera de juego. Con el primer contacto real, el gol sería perfectamente legal.
Es decir, no estamos hablando simplemente de una cuestión estética o de un pequeño desfase visual. Estamos hablando de un error que cambia una decisión arbitral.
Y, mientras todo esto sucede, la FIFA sigue defendiendo públicamente la existencia de un sistema prácticamente infalible basado en el famoso chip del balón.
¿Y el supuesto chip del balón?
La pregunta es inevitable: ¿dónde está ese chip cuando aparecen estos errores?
Porque si realmente determina el instante exacto del contacto, resulta imposible explicar por qué siguen apareciendo imágenes posteriores al golpeo o, todavía peor, anteriores al propio contacto. Una de las dos cosas falla. O el sistema no está funcionando como se anunció o simplemente no está interviniendo de la forma que se nos ha vendido.
Hay un detalle especialmente llamativo. Durante todo el Mundial únicamente se ha mostrado una vez la supuesta información procedente del chip del balón. Fue en un gol de Suecia, donde la retransmisión enseñó una gráfica con el supuesto pico correspondiente al impacto. Solo una vez. En el resto de acciones polémicas, especialmente en los fueras de juego, esa información ha desaparecido por completo. No se ha enseñado el supuesto registro del sensor. No se ha mostrado el instante exacto del impacto validado por el sistema. Simplemente aparecen las recreaciones habituales y las líneas del fuera de juego.
Si la tecnología funciona tan bien como aseguran, ¿por qué no enseñarla siempre? Precisamente sería la mejor manera de acabar con cualquier polémica.
En cambio, lo que estamos viendo es justo lo contrario. Revisiones que duran varios minutos, imágenes que en ocasiones ni siquiera se muestran durante la retransmisión y decisiones difíciles de explicar cuando se analizan fotograma a fotograma.
Como creer en el Ratoncito Pérez
Todo ello forma parte de un Mundial que, desde el punto de vista arbitral, está dejando una sensación muy preocupante. Las nuevas normas han generado más debate que soluciones. El criterio disciplinario está siendo tremendamente irregular. Las revisiones del VAR siguen acumulando polémicas y ahora también empieza a resquebrajarse el gran argumento tecnológico con el que la FIFA pretendía vender el torneo.
Por eso empieza a resultar complicado seguir creyendo ciegamente en el famoso chip del balón.
Es un poco como cuando de pequeños nos hablaban del Ratoncito Pérez. Nos decían que existía, que venía por la noche y se llevaba el diente. Nosotros lo creíamos porque éramos niños y no teníamos herramientas para cuestionarlo. Con el chip del balón empieza a ocurrir algo parecido. Nos dicen que existe un sistema capaz de detectar el contacto exacto con absoluta precisión, pero cada vez aparecen más pruebas que apuntan justo en la dirección contraria.
A estas alturas solo quedan dos posibilidades. La primera es creerlo porque simplemente apetece creerlo, ignorando las evidencias que dejan las propias imágenes. La segunda es hacerlo por desconocimiento, porque no se ha analizado realmente cómo se están seleccionando los fotogramas.
Lo que cada vez resulta más difícil es sostener ese discurso utilizando como argumento lo que está ocurriendo sobre el césped. Porque cuatro errores en diecisiete días ya no son una casualidad. Empiezan a parecer un patrón.