Lo que de verdad dice la Circular 34 de la IFAB sobre la expulsión de Embolo.
La IFAB ha publicado su Circular nº 34, y ya hay quien la está usando para reabrir el cajón de las conspiraciones: que si la roja a Embolo fue un error, que si Argentina volvió a beneficiarse, que si la FIFA se inventó una norma. Vamos a poner orden, porque se está contando de forma tramposa y hay que separar dos cosas que no son lo mismo: si la expulsión fue justa y si el camino para llegar a ella estaba reglado. Son preguntas distintas, y mezclarlas es justo lo que alimenta el bulo.
De donde viene todo esto
Conviene recordar qué es la IFAB y cómo funciona, porque explica mucho. Es el organismo que dicta las reglas del fútbol, y es bastante mejor corrigiendo que creando. La prueba está en el propio número: van 34 circulares de aclaración. Se saca una norma, se lanza aunque le falte precisión o argumentación, y luego toca rectificar. Una y otra vez.
🖥️💥 Embolo se autoexpulsó en el Argentina – Suiza.
👉🏻 El suizo, con una amarilla, finge una infracción que termina con amarilla para Paredes.
✅ 𝗘𝗦 𝗦𝗘𝗚𝗨𝗡𝗗𝗔 𝗔𝗠𝗔𝗥𝗜𝗟𝗟𝗔.
▪️ Con la nueva y rarísima normativa IFAB de «confusión de identidad», debe revisarse. pic.twitter.com/OXHrl2ts0M
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) July 12, 2026
La norma de la que hablamos es la de confusión de identidad. Su versión clásica decía, en esencia, que cuando el árbitro muestra amarilla o roja pero se la enseña claramente al jugador equivocado, el VAR puede intervenir para corregir a quién va dirigida la tarjeta, pero la infracción en sí no puede revisarse, salvo dentro de ese contexto de confusión de identidad. Es decir: el VAR actúa como un detector de nombres, no como un revisor de la falta.
Y ojo a esto, porque es donde mucha gente se pierde: una directriz de la FIFA para su torneo es de obligado cumplimiento. Aunque a ti te parezca mal, aunque la creas forzada, si la FIFA la dicta, los árbitros la acatan y actúan de forma correcta al hacerlo. Es su competición y su reglamento. Que Pinheiro aplicara esa directriz en el Argentina–Suiza no fue un error arbitral: fue seguir la instrucción vigente.
Qué dice exactamente la Circular 34, y qué no dice
La circular hace dos cosas. La primera, limpiar la redacción: elimina la parte del «salvo en el contexto de confusión de identidad» y deja meridianamente claro que la infracción en sí no se puede revisar, punto. Solo se puede revisar a quién corresponde la tarjeta. Eso corta de raíz las interpretaciones creativas a futuro.

La segunda, y es la que los titulares están retorciendo: la IFAB reconoce que aquella aplicación excedió lo que el protocolo preveía, aunque admite que la directriz dada por la FIFA durante el Mundial ha sido «bien recibida» por la propia IFAB y deja la puerta abierta a regularlo en el futuro, formando parte de forma concisa del reglamento.
Titulares de prensa lo enmarcan directamente como que la roja a Embolo fue un error que volvió a sonreír a Argentina. Y aquí es donde hay que hilar fino, sin trampas para ningún lado.
La distinción que lo cambia todo
Es verdad que la vía que se usó, trasladar la amarilla vía confusión de identidad para castigar una simulación, es justo lo que la IFAB dice ahora que no estaba consolidado como norma, solo como directriz de la FIFA durante el torneo, y que estudiará incluir de forma oficial en el reglamento.
Pero de ahí a hablar de «robo» hay un abismo, y por una razón simple: la decisión final fue justa. Embolo se tiró. Simuló. Y simular es tarjeta amarilla. Él ya tenía una. Por tanto, en un mundo de justicia arbitral plena, Embolo tenía que ver la segunda amarilla con VAR o sin VAR. De hecho, lo verdaderamente correcto habría sido que el árbitro lo amonestara directamente sobre el campo por el piscinazo, sin necesidad de que nadie interviniera desde la sala.
Así que quien esté usando la Circular 34 para insinuar que a Suiza le robaron está defendiendo, en el fondo, el derecho de Embolo a simular gratis. Y eso no hay por dónde cogerlo. Que el camino reglamentario para llegar a la roja fuera una directriz aún no blindada como norma es un debate técnico legítimo y hasta interesante. Pero el destino, Embolo fuera por simular, es justo. La justicia se hizo.
El paralelismo que lo deja claro
Esto funciona igual que la famosa directriz de taparse la boca, la de Prestianni. La FIFA la aplicó en el Mundial. La UEFA, la liga española y otras muchas competiciones no la van a usar. ¿Significa eso que la FIFA lo hizo mal? No. Significa que era una directriz, válida en su torneo, que otras ligas no adoptan. Con la simulación en la confusión de identidad pasa lo mismo: no se va a poder aplicar en la Champions ni en las ligas mientras la IFAB no decida si la convierte en norma oficial. Durante el Mundial fue correcta. Fuera de él, de momento, no existe.
Conclusión
La Circular 34 no es un acta de acusación contra Argentina ni una confesión de que hubo robo. Es lo de siempre en la IFAB: una norma redactada con poca precisión que hay que aclarar a posteriori. La lectura honesta es esta: la expulsión de Embolo fue justa, porque simuló y eso es amarilla; la vía para ejecutarla era una directriz de la FIFA que la IFAB aún no ha consolidado como norma, pero que ha dejado sobre la mesa para estudiarla. Todo lo demás, convertir una aclaración técnica en la enésima prueba de un complot, es, una vez más, ruido.