La IFAB se reunió el pasado martes para valorar posibles modificaciones en el protocolo VAR de cara a la próxima temporada.
La International Football Association Board, IFAB, se reunió este martes en Londres para abordar posibles modificaciones del reglamento de cara a las próximas temporadas. El foco estuvo especialmente puesto en el protocolo VAR, con dos propuestas que han ganado fuerza en los últimos meses: la revisión de las segundas tarjetas amarillas y la corrección de saques de esquina claramente erróneos.
Una primera propuesta con muchas posibilidades
De las dos, la primera es la que cuenta con más opciones reales de prosperar. La IFAB ve con buenos ojos que el VAR pueda intervenir en expulsiones por segunda amarilla, siempre que se trate de un error claro y manifiesto. El objetivo es evidente: evitar que un partido quede condicionado por una expulsión injusta que, a día de hoy, no puede ser revisada.
La medida, de aprobarse, supondría un cambio relevante en el arbitraje moderno. No acabaría con la polémica, porque la interpretación seguirá existiendo, pero sí podría corregir errores flagrantes. El problema, como casi siempre, está en el matiz: qué considera cada árbitro un error claro y manifiesto. Una segunda amarilla que para un colegiado es incuestionable puede no serlo para otro, y ahí volverán las comparaciones y las dudas.
Aun así, la IFAB asume que la unanimidad no existe y que el margen de interpretación es inevitable. La idea no es eliminar la polémica, sino hacer el fútbol un poco más justo, corrigiendo decisiones que hoy no tienen vuelta atrás y que pueden alterar por completo un partido.
Dudas con la segunda propuesta
Más dudas genera la segunda propuesta: permitir una corrección rápida del VAR en saques de esquina claramente erróneos. El planteamiento es sencillo sobre el papel. Si en cuestión de segundos se detecta que un balón salió por línea de fondo y no era córner, el VAR podría comunicarlo al árbitro para que se reanude el juego con saque de puerta, sin revisión en el monitor ni interrupciones largas.
El problema vuelve a ser el mismo: el límite de lo “claramente erróneo”. Lo que para un espectador es evidente, puede no serlo para el árbitro del VAR. ¿Cuántos segundos son aceptables para revisar la acción? ¿Qué pasa si la duda persiste y el córner acaba en gol? Las preguntas son muchas y la IFAB es consciente de que una mala implementación podría generar más polémica de la que pretende evitar.
Por eso, esta medida sigue en fase de debate y no tiene, de momento, el mismo respaldo que la revisión de las segundas amarillas.
Durante la reunión también se habló, aunque de forma más tangencial, de la conocida como “ley Wenger” sobre el fuera de juego. Pese a que las pruebas continúan en competiciones menores, la sensación general es que la propuesta no termina de convencer. Los problemas interpretativos y su impacto en el juego hacen pensar que no habrá cambios a corto plazo, y que el fuera de juego seguirá aplicándose como hasta ahora.
En definitiva, la IFAB busca avanzar hacia un fútbol más justo, pero asume una realidad inevitable: mientras exista interpretación arbitral, la polémica no desaparecerá. La cuestión es si estos cambios servirán para reducir errores graves… o simplemente para abrir nuevos debates.