LA FIFA ESTUDIARÁ QUE LAS EXPULSIONES POR VIOLENCIA EN AMISTOSOS SE PAGUEN EN LA COMPETICIÓN OFICIAL.
Según ha podido saber Archivo VAR, la FIFA se plantea acabar con una de las grandes lagunas del calendario futbolístico: la impunidad de las conductas violentas en los partidos amistosos. El organismo estudiará a lo largo de esta temporada la posibilidad de que las expulsiones por juego brusco grave o conducta violenta cometidas en encuentros de pretemporada dejen de quedar sin consecuencias y pasen a cumplirse en la siguiente competición oficial del infractor.
El vacío que lo permite todo
El problema es tan viejo como conocido. Hoy, una tarjeta roja en un amistoso no se traslada a la competición. Se queda ahí, en el limbo de un partido sin valor reglamentario a efectos sancionadores. ¿La consecuencia? Que un jugador puede cometer una barbaridad en pretemporada, una agresión, una entrada criminal, una pelea… y presentarse a la primera jornada de Liga como si nada hubiera pasado. Sin sanción, sin partidos de castigo, sin coste alguno.
Y eso, esta pretemporada, se ha notado más que nunca. Ha habido tanganas y episodios violentos en una cantidad llamativa de amistosos. La explicación es simple: cuando una acción no repercute en nada, desaparece el freno. Puedes dar un golpe, ver la roja y empezar la Liga una o dos semanas después sin arrastrar ninguna penalización. El mensaje que manda el sistema actual es demoledor: en verano, sale gratis.
El caso Uche, el detonante
El ejemplo más sangrante lo tenemos fresquísimo. En el reciente Mónaco – Getafe, Christian Mawissa le hizo a Christantus Uche una entrada terrorífica que le destrozó la rodilla derecha. No hablamos de una lesión pasajera: el nigeriano sufre varias roturas de ligamentos y meniscos y se perderá toda la temporada. Mawissa fue expulsado, sí. ¿Y qué más? Nada. A efectos de sanción, esa roja no vale para nada. El jugador del Mónaco podrá disputar con total normalidad el arranque de su competición oficial, mientras Uche encara meses de recuperación.
Y no es un caso aislado. Esta misma pretemporada hemos visto otras entradas muy feas, como la de Gayà en un partido del Valencia. El patrón se repite: la falta de consecuencias convierte los amistosos en tierra de nadie.
Qué se va a estudiar exactamente
Conviene ser precisos, porque aquí el matiz lo es todo. La FIFA no va a estudiar trasladar cualquier tarjeta. No se trata de las dobles amarillas ni de las rojas por acciones tácticas o técnicas, como una mano para evitar una ocasión. En esos casos no habría cambio alguno.
Lo que se pondrá sobre la mesa son exclusivamente las expulsiones por conducta violenta y juego brusco grave: agresiones, peleas, tanganas y entradas de fuerza excesiva con capacidad de lesionar. Es decir, lo que queda fuera de la disputa legítima del balón y entra en el terreno de la violencia o la temeridad. Esas rojas directas, y solo esas. son las que la FIFA valora que se cumplan en la competición siguiente del jugador.
El planteamiento sería trasladar la sanción correspondiente al partido oficial que toque: si una agresión conlleva cuatro partidos, que se cumplan en la próxima competición; si una acción de juego brusco grave conlleva dos o tres, lo mismo. Que el castigo, en definitiva, exista y se pague donde de verdad duele.
Una medida con lógica
La filosofía detrás es fácil de entender y difícil de rebatir. Un amistoso será de mentira en el marcador, pero las lesiones que provoca son de verdad. La rodilla de Uche no se ha roto «en broma» por ser pretemporada. Si las consecuencias físicas son reales, las disciplinarias también deberían serlo. Cerrar este vacío es, sobre todo, una cuestión de protección al futbolista: se acabaría el «sale gratis» que hoy anima a algunos a cruzar la línea cuando saben que no hay factura que pagar.
Habrá que ver en qué queda el estudio y si finalmente se implementa, porque de momento hablamos de una vía que la FIFA se dispone a explorar durante el curso, no de una norma aprobada. Pero el solo hecho de que se plantee ya marca una dirección clara: la de que la violencia en el fútbol no encuentre refugio en el calendario. Y era hora.