El Girona protestó un fuera de juego de Ferran Jutglà en el segundo gol del conjunto gallego.

 

El segundo gol del Celta de Vigo ante el Girona, que finalmente fue el de la victoria, ha generado bastante debate en redes sociales. Muchos aficionados se preguntan si la acción debió anularse por fuera de juego de Ferran Jutglà. Sin embargo, si acudimos al reglamento y analizamos la jugada con calma, la decisión arbitral fue correcta.

La acción nace de un centro desde la banda izquierda de Óscar Mingueza. En el momento del envío, Ferran Jutglà se encuentra en posición de fuera de juego. Hasta ahí, no hay discusión. Pero estar en posición antirreglamentaria no es suficiente para que la acción sea sancionable. El reglamento es claro: solo se castigará si el jugador en fuera de juego participa activamente en la jugada en determinadas circunstancias.

El balón va hacia el área y entre el centro y Jutglà se encuentra Vitor Reis. El defensor no está forzado ni presionado. No hay disputa aérea, no hay carga, no hay rival encima. Está completamente solo y con tiempo suficiente para despejar con normalidad. Sin embargo, intenta un gesto técnico innecesario: un despeje de tacón que no le sale. El balón impacta en su rodilla izquierda y termina introduciéndose en la portería.

 

 

¿Qué dice el reglamento IFAB?

 

La clave está en determinar si Jutglà interfiere en la acción según lo que establece la Regla 11. El reglamento contempla cuatro supuestos para considerar punible una posición de fuera de juego:

  • Impedir que un adversario juegue el balón obstruyendo claramente su campo visual.

  • Disputar el balón con un adversario.

  • Intentar jugar claramente un balón cercano que tenga impacto en un adversario.

  • Realizar una acción que afecte claramente a la posibilidad de un adversario de jugar el balón.

 

 

En esta jugada no se cumple ninguno de los cuatro puntos. Jutglà no obstruye la visión de Vitor Reis. No disputa el balón. No realiza un movimiento que condicione su despeje. Y no afecta de manera alguna a la posibilidad real de que el defensor juegue el balón.

Es más, la imagen es bastante clara: Jutglà se encuentra varios metros por detrás del defensor, aproximadamente a tres o cuatro metros, esperando un posible rechace. No hay presión, no hay carga ni hay intento de disputar antes del error del defensor. La acción de Vitor Reis es completamente autónoma.

 

El reglamento protege al defensor… pero con matices

 

Este matiz es fundamental. El reglamento protege al defensor cuando un atacante interfiere activamente, pero no cuando el defensor comete un error técnico sin oposición. Aquí el fallo es exclusivamente del jugador del Girona, que decide complicarse en un despeje sencillo y termina marcándose en propia puerta.

El VAR revisó la acción durante apenas unos segundos y confirmó a Ortiz Arias que el gol debía subir al marcador. No había elementos reglamentarios para anularlo.

Es una jugada que puede generar impacto visual por la posición inicial del atacante, pero a nivel normativo es bastante clara. Estar en fuera de juego no es delito por sí mismo. Solo lo es si existe participación activa en los términos que marca el reglamento. Y en este caso, esa participación simplemente no existe.