La surrealista intervención de González Fuertes desde el VAR y la inexplicable decisión de Martínez Munuera tras revisar el monitor.
El encuentro entre el Real Betis y el Rayo Vallecano dejó dos acciones polémicas que no solo condicionaron el partido, sino que fueron construyendo una sensación difícil de digerir. No fue un error puntual. Fue una secuencia. Primero se levantó la carpa. Después llegaron los elementos principales. Y al final, cuando parecía que ya no podía ir a más, se encendieron las luces y apareció el cartel definitivo.
Primer error de González Fuertes y Martínez Munuera
La primera revisión empezó a montar el escenario. En la segunda parte, Martínez Munuera señaló falta fuera del área en una acción al límite. Desde el VAR, con González Fuertes al mando, se comenzó a revisar si el contacto era dentro o fuera. Hasta ahí, normal. Lo que dejó de ser normal fue el tiempo: cuatro minutos y veinte segundos de partido parado para decidir algo que debía resolverse con agilidad.
🖥️💥 González Fuertes decidió ser protagonista en el Real Betis – Rayo Vallecano.
👉🏻 Mendy, sin llegar al balón, traba a Cucho Hernández dentro del área.
❌ 𝗘𝗦 𝗣𝗘𝗡𝗔𝗟𝗧𝗜.
▪️ El VAR estuvo 4′ revisando la acción y, de forma inexplicable, la confirmó fuera del área. pic.twitter.com/jnyW0Qq1pM
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 21, 2026
Mientras el estadio esperaba, la carpa terminaba de levantarse. Porque tras esos más de cuatro minutos, la decisión fue mantener la falta fuera del área. El problema es que existen repeticiones claras donde se aprecia que la zancadilla que derriba Cucho Hernández se produce dentro. No sobre la línea. No en una zona gris. Dentro. Hay un frame muy evidente en el que el contacto se ve más dentro que fuera. Cuando tras una revisión tan larga la conclusión no coincide con lo que muestran las imágenes, el desconcierto es inevitable. No se trata solo de acertar o fallar; se trata de la sensación de inseguridad que se transmite.
Y con el segundo error del circo llegó a La Cartuja
Con ese ambiente ya creado, llegó el número fuerte del espectáculo en los minutos finales. Martínez Munuera señaló infracción de Valentín Gómez sobre Ratiu en una acción que, vista con calma, encaja en un patrón que se ha repetido varias veces esta temporada sin ser sancionado. El defensor controla el balón e intenta despejar con rapidez ante la presión. En ese movimiento natural de despeje, su pierna sigue el recorrido lógico. Es el atacante quien coloca su pierna en la trayectoria para impedir el despeje y recibe el impacto en el tobillo apoyado.
Acciones similares se han visto en un Real Oviedo – Rayo Vallecano y en un Real Sociedad – Real Oviedo, y en ninguno de esos casos se señaló infracción. La coherencia es clave en el arbitraje, y cuando una jugada que antes no era falta pasa a serlo sin explicación clara, el público percibe que el criterio cambia según el día.
Pero el circo aún no estaba completo. Faltaban los payasos y el número final.
La revisión de VAR más surrealista de la temporada
El VAR decidió intervenir, y ahí se abría una posibilidad muy interesante. Si entendían que el contacto se producía dentro del área, podían llamar al árbitro para revisar la localización y, al mismo tiempo, valorar si realmente había infracción o si se trataba de un movimiento natural con invasión de espacio por parte del atacante. Eso habría demostrado criterio y personalidad.
Sin embargo, en lugar de eso, la llamada fue para valorar una posible tarjeta roja directa. De una acción que no debió señalarse como falta se pasó a analizar si merecía expulsión. Martínez Munuera acudió al monitor y centró su revisión en la gravedad del contacto. Y aquí es donde el espectáculo terminó de desplegarse. Incluso aceptando que fuese infracción, las imágenes muestran contacto con los tacos sobre el tobillo y una torsión posterior. Si se entra en el terreno de la roja, el contacto existe. Sin embargo, el árbitro argumentó que no había impacto pleno de la plancha.
🖥️💥 La extraña revisión de Martínez Munuera y el VAR en La Cartuja.
👉🏻 Valentín despeja y, tras ello, impacta en el tobillo de Ratiu, el cual invade su espacio.
✅ 𝗡𝗢 𝗘𝗦 𝗣𝗘𝗡𝗔𝗟𝗧𝗜.
▪️ Sin embargo, le faltó anular la infracción fuera del área que señaló de primeras. pic.twitter.com/diLWEl0vbE
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 21, 2026
El resultado final fue una cadena difícil de explicar: se señala una falta discutible, el VAR interviene desde un enfoque absurdo y, dentro de ese propio marco de error, tampoco se aplica coherentemente el criterio disciplinario que se estaba valorando. Cada paso añadió más confusión que el anterior.
La preocupante imagen que deja el arbitraje español
Lo preocupante no es una decisión aislada. Es cómo se fue construyendo todo. Primero una revisión interminable que no convenció. Después una infracción que rompe con el criterio visto durante la temporada. Y finalmente una decisión que, en lugar de ordenar la situación, la enredó todavía más.
Cuando el arbitraje se convierte en protagonista por acumulación de decisiones difíciles de sostener, la percepción pública se resiente. Y si la UEFA está observando el nivel de gestión que se muestra en España, actuaciones como la de anoche no ayudan a reforzar la candidatura de los colegiados nacionales para citas de máxima exigencia.
Anoche, en el Betis – Rayo Vallecano, el fútbol quedó en segundo plano. La carpa ya estaba montada. Los focos encendidos. Y el público, más que disfrutar del partido, asistió a una función que nadie había pedido.