La UEFA designa a Daniel Siebert para la final de la Champions League, evidenciando una guerra arbitral abierta contra la FIFA
La designación de Daniel Siebert para la final de la Champions League entre PSG y Arsenal ha dejado una sensación extrañísima dentro del fútbol europeo. No solo por el nombre elegido, sino por todo lo que parece esconderse detrás de la decisión de la UEFA. Porque la realidad es que estamos hablando de un árbitro que no irá al próximo Mundial y que, aun así, arbitrará el partido más importante del fútbol europeo a nivel de clubes. Y eso no es casualidad.
De hecho, y tal como ha podido saber Archivo VAR, dentro del arbitraje europeo hace tiempo que empieza a percibirse algo que hasta hace muy poco parecía imposible: una guerra abierta entre UEFA y FIFA a nivel arbitral. Siempre habían ido de la mano. Los árbitros protegidos por UEFA solían estar también protegidos por FIFA y viceversa. Había una línea común de trabajo, unos criterios similares y una jerarquía más o menos clara. Este año, sin embargo, todo eso ha saltado por los aires.
La designación de Daniel Siebert, la pinta del iceberg
La prueba más evidente está en la figura de Daniel Siebert. La FIFA decidió dejarle fuera del Mundial pese a que la convocatoria es amplísima y pese a que incluso árbitros considerados de segunda fila, como Hernández Hernández, sí estarán presentes. Cuando un árbitro se queda fuera de un Mundial actual, el mensaje que recibe es bastante claro: no formas parte de la élite real para FIFA. Pues bien, la UEFA ha respondido colocándole directamente en la final de la Champions League.
Y no es solo eso. La designación rompe además una norma no escrita que rara vez se incumple en Europa. Siebert ya arbitró al Arsenal en semifinales frente al Atlético de Madrid y ahora volverá a arbitrar al conjunto inglés en la final. Algo extremadamente extraño. La UEFA normalmente evita repetir árbitros con equipos tan seguidos precisamente para no generar ruido ni sensación de favoritismo o insistencia. Esta vez le ha dado absolutamente igual.
Todo apunta a que la UEFA ha querido mandar un mensaje directo a la FIFA. Un “si vosotros no queréis a este árbitro para el Mundial, nosotros lo ponemos en nuestra máxima competición”. Y el contexto hace todavía más evidente esa guerra silenciosa que existe ahora mismo entre ambos organismos.
La FIFA cambió a Sánchez Martínez por Hernández Hernández
En España ya hubo una señal bastante clara de este choque con el caso Hernández Hernández – Sánchez Martínez. Dentro del entorno UEFA, el árbitro mejor colocado para acudir al Mundial era Sánchez Martínez. De hecho, el propio Fran Soto terminó reconociendo públicamente que, si hubiera dependido de Velasco Carballo, el elegido habría sido él y no Hernández Hernández. Es decir, UEFA tenía un favorito y FIFA eligió otro completamente distinto.
Eso refleja perfectamente lo que está ocurriendo ahora mismo. UEFA y FIFA ya no comparten criterios arbitrales. Ya no valoran igual a los colegiados. Ya no entienden el arbitraje de la misma manera. Y cuando eso sucede, las designaciones empiezan a convertirse más en respuestas políticas que en decisiones deportivas.
Lo más llamativo es que la elección de Siebert tampoco se sostiene demasiado desde el rendimiento reciente. El árbitro alemán viene de unas semifinales muy discutidas entre Arsenal y Atlético de Madrid en las que dejó varios errores importantes. Algunos debatibles, sí, pero otros impropios de un árbitro que va a dirigir una final de Champions. Especialmente grave fue no dejar finalizar una acción clarísima por un fuera de juego inexistente antes de tiempo. Un error básico dentro del arbitraje moderno. Hoy en día cualquier árbitro de máximo nivel sabe que debe dejar seguir la jugada y revisar después.
Un perfil que no encaja con FIFA
Además, el estilo arbitral de Siebert encaja muy poco con el perfil que actualmente gusta en FIFA. Es un árbitro excesivamente intervencionista, que corta muchísimo el ritmo de juego, señala faltas constantemente y genera partidos muy trabados. Exactamente lo contrario a lo que la FIFA lleva años intentando potenciar en sus torneos internacionales. Y probablemente por eso se quedó fuera del Mundial.
Por eso sorprende todavía más que la UEFA haya decidido premiarle precisamente ahora con la final más importante de la temporada. Porque da la sensación de que la designación deja de responder a méritos puramente arbitrales y empieza a responder a otra cosa. A una necesidad de marcar territorio frente a FIFA.
Una batalla de poder con los árbitros como lanzas
Y eso es lo verdaderamente llamativo de toda esta historia. Ya no estamos hablando únicamente de si Siebert merece o no merece arbitrar una final de Champions. Estamos hablando de dos organismos gigantescos que parecen haber entrado en una batalla de poder utilizando a los árbitros como mensajes indirectos.
La FIFA deja fuera a Siebert del Mundial. La UEFA le entrega la Champions. Y con eso queda bastante claro que, por primera vez en muchos años, UEFA y FIFA ya no reman en la misma dirección.