El mito del arbitraje a favor de la Selección Argentina: Los número dicen lo contrario.
Argentina llega a semifinales rodeada de una idea que se ha vuelto casi consenso: que el arbitraje la está ayudando, que la FIFA quiere a Messi en la final, que el camino ha sido un pasillo. En Archivo VAR nos hemos pasado la mañana repasando jugada a jugada todo el recorrido de la Albiceleste en el torneo. Y la conclusión, con los datos delante, es incómoda para el relato dominante: en las decisiones que de verdad cambian un partido, Argentina no ha sido favorecida, sino perjudicada.
Vamos por partes, porque hay que separar dos cosas que se están mezclando.
Las decisiones pequeñas: sí, algo de balanza
Empecemos por lo que es cierto. En las zonas grises, faltas menores, dudas repartidas, esos duelos donde el árbitro puede pitar para un lado o para otro, sí se ha notado en algunos partidos una inclinación hacia Argentina. No es una conspiración: es un fenómeno arbitral viejo como el fútbol. Ante la duda, muchos colegiados tienden a no buscarse problemas con la selección grande, la campeona del mundo, la que más protesta y más presión mete. Le pasa a Argentina ahora y le ha pasado a todas las potencias siempre. Ahí, un poco de sesgo, lo hubo.
Las decisiones grandes: la balanza se da la vuelta del todo
Pero cuando se trata de las decisiones gordas, las que suben o quitan un gol, las que cambian un marcador o dejan a un equipo con diez, el cuadro es exactamente el contrario. Estas son las seis acciones capitales que ha vivido Argentina en el Mundial:
- No expulsión de Messi ante Argelia. El pisotón sobre Mandi es roja. Con debate mediático, con lo que quieras, pero es roja: planchazo sobre la zona del tendón, con el tobillo doblándose. Aquí, y solo aquí, Argentina salió beneficiada. Cuesta imaginar a un árbitro expulsando a Messi en los primeros minutos de su estreno mundialista, y algunos no tienen la personalidad para hacerlo. A favor.
- Gol anulado a Argelia por frame erróneo. El VAR anula bien el gol por fuera de juego, pero selecciona un frame en el que el balón aún no ha salido del pie, lo cual hace que la acción sea mucho más justa de lo que debería. No cambia el resultado de la jugada, pero es un error técnico del VAR. Menor, pero en contra.
- Gol anulado a Messi ante Argelia. Aquí sí, error grave. El semiautomático, que insisten en llamar automático, pero que ha demostrado que el frame no lo fija el chip del balón, vuelve a elegir un fotograma que no toca y anula por fuera de juego un gol que era línea exacta, es decir, legal. Un gol que Argentina no sube al marcador por un fallo tecnológico. En contra.
- Penalti no señalado a Lautaro ante Austria. El árbitro no lo ve en el campo; tiene que corregirlo el VAR. Es decir: sobre el césped, Argentina se quedaba sin un penalti que sí era. En contra.
- Falta sobre Lisandro no señalada ante Egipto. El árbitro no la pita en el campo; el VAR corrige y anula el gol posterior de la Selección Egipcia. Otra vez, decisión de campo en contra de Argentina rescatada por el VAR.
- Roja a Embolo ante Suiza. La que analizamos ayer: el árbitro amonesta a Paredes por un fingimiento del rival, y es el VAR, con el nuevo protocolo de confusión de identidad, quien lo corrige. Sobre el césped, la decisión inicial fue en contra de Argentina.
El marcador arbitral real: 1 a favor, 5 en contra
Hagamos la cuenta que nadie está haciendo. De estas seis acciones capitales, una benefició a Argentina. Las otras cinco fueron en su contra, y en tres de ellas la decisión sobre el campo perjudicaba directamente a la Albiceleste hasta que intervino el VAR.
Y aquí está la clave que desmonta el relato. Si el VAR no existiera, Argentina habría salido perjudicada en tres partidos distintos: sin el penalti de Lautaro ante Austria, con un gol de Egipto pese a la infracción previa, y con un once contra once ante Suiza en lugar de la superioridad que acabó pesando. Y eso sin contar con el gol anulado ante Argelia que el VAR tampoco supo corregir. Es decir: lo único que ha «favorecido» a Argentina en las decisiones grandes ha sido el VAR corrigiendo tres de cuatro errores que se han cometido en su contra.
Entonces, ¿de dónde sale la sensación de favoritismo?
De dos sitios. Primero, de las decisiones pequeñas que comentábamos, que existen y alimentan la percepción. Y segundo, de un dato que circula mucho: los ocho penaltis a favor de Argentina en sus últimos doce partidos de Mundial, cifra récord. Es un titular potente, pero un penalti a favor no es una decisión regalada: hay que mirar uno por uno si eran o no penalti. Y el de Austria, por cierto, que no fue señalado en directo, ni siquiera subió al marcador, porque Messi lo falló.
Y es que con las jugadas capitales sobre la mesa, la idea de una Argentina blindada por los árbitros no se sostiene. En lo que decide partidos, el saldo es de cinco perjuicios y un solo beneficio. Las teorías conspiranoicas son muy golosas. Los datos, tozudos, dicen justo lo contrario.