El fuera de juego semiautomático sigue cometiendo errores muy graves que nadie parece querer solucionar.

 

El fuera de juego semiautomático, SAOT, nació para eliminar el error humano en las decisiones milimétricas. Pero esa promesa empieza a resquebrajarse por un motivo tan básico como inquietante: la elección del frame. La tecnología puede ser perfecta, pero si se alimenta con una imagen equivocada, el resultado también lo será. Y en las últimas semanas, ese error se está repitiendo con una frecuencia que ya no puede considerarse anecdótica.

Conviene recordar un matiz clave: el SAOT no decide cuándo se toca el balón. Son los árbitros de VAR quienes seleccionan el frame que se envía al sistema para que este calcule líneas y posiciones. Es decir, la tecnología mide lo que se le ordena medir. Y ahí es donde están apareciendo grietas cada vez más evidentes.

 

El SAOT de UEFA, en evidencia

 

El primer caso grave se produjo en un escenario de máxima exigencia: Barcelona – PSG de Champions League. En el segundo gol del conjunto parisino, marcado por Gonzalo Ramos tras pase de Achraf, el sistema eligió un frame en el que el balón ya estaba saliendo del pie del pasador. El reglamento es claro: el frame válido es el primer punto de contacto, no el momento posterior en el que el balón ya se ha desplazado. Ese frame existía, estaba disponible, pero no se utilizó. El fuera de juego no cambió, el gol seguía siendo legal, pero el procedimiento fue incorrecto. Y cuando el error ocurre en un partido de una competición como la Champions, deja de ser una simple anécdota.

 

 

LaLiga Hypermotion también sale salpicada

 

Un segundo ejemplo, de hace apenas unos días, llegó en Segunda División, en el Sporting de Gijón – Málaga. En esta ocasión, el frame elegido se toma cuando el portero aún no ha tocado el balón. La diferencia temporal es mínima, pero reglamentariamente enorme. El momento de contacto es el que define la jugada, no el fotograma previo. De nuevo, el fuera de juego final no varió, pero el proceso volvió a ser erróneo. Y en acciones al límite, ese pequeño desfase puede decidir un ascenso o un descenso.

 

 

En la Supercopa de España, el error más grave hasta la fecha

 

El tercer caso es el más reciente y quizá el más alarmante: el de la Supercopa. En el gol de Lewandowski, el delantero estaba habilitado, y el tanto es legal. Pero el frame utilizado por el SAOT es manifiestamente incorrecto. Pedri, en la imagen seleccionada, ni siquiera está cerca de golpear el balón. Existen al menos dos frames posteriores mucho más ajustados al momento real del pase, y aun así se eligió uno prematuro. Esta vez no hubo daño en el marcador, pero sí en la credibilidad del sistema.

 

 

Un error gravísimo y demasiado habitual

 

Aquí está el verdadero problema: estos errores no son excepcionales. No hablamos de una vez al año, sino de una secuencia preocupante de elecciones defectuosas. Y resulta aún más llamativo cuando el propio CTA presume constantemente de la cantidad de cámaras, de la altísima tasa de frames por segundo y de la precisión tecnológica. Todo eso sirve de poco si no se sabe elegir el momento exacto.

El frame correcto es el cimiento del fuera de juego semiautomático. Si se falla ahí, todo lo demás es irrelevante. Y cuando una acción legal puede convertirse en ilegal, o al revés, por un simple clic mal dado, el sistema deja de ser una garantía para convertirse en un riesgo.