El CTA se ha propuesto superar su propio ridículo con cada nuevo «Tiempo de Revisión» y, para sorpresa de nadie, lo está consiguiendo.
El CTA publicó este martes una nueva entrega de su ya famoso “Tiempo de revisión”, ese espacio creado supuestamente para explicar decisiones arbitrales y acercar el criterio del VAR al aficionado. La idea, sobre el papel, podía ser interesante. El problema es que cada nuevo episodio parece confirmar justo lo contrario: que quienes analizan las jugadas viven en una realidad paralela completamente desconectada del fútbol y, muchas veces, incluso de las propias imágenes.
La realidad paralela del CTA en el Barcelona – Real Betis.
La acción más surrealista de esta última edición llega en el Barcelona – Real Betis. Una jugada clarísima. Una de esas acciones en las que cuesta entender cómo alguien puede intentar darle la vuelta a algo tan evidente. Balón al corazón del área, Isco se prepara para rematar y aparece Gavi metiendo la pierna por delante del disparo. El jugador del Barcelona no toca balón, impacta sobre Isco e impide el remate provocando que el futbolista bético golpee el suelo.
Penalti claro.
Tan claro que Cuadra Fernández lo señala en directo. Y aquí llega lo más importante: el VAR le llama para corregirle. Desde la sala VOR le aseguran que la pierna de Gavi “ya está apoyada”. Es decir, no le dicen que no exista contacto. No le dicen que Isco se tire. No le dicen que no haya impacto. El argumento es otro: que la pierna ya estaba apoyada y que, por tanto, no existiría infracción suficiente.
Cuadra Fernández y una lección de coherencia arbitral
Sin embargo, Cuadra Fernández, en una decisión que hay que valorar y reconocer, mantiene su criterio tras acudir al monitor. Algo poco habitual en el arbitraje español actual, donde demasiadas veces el monitor se ha convertido casi en una obligación para cambiar decisiones. El colegiado madrileño sostuvo el penalti porque entendió exactamente lo que ocurrió en la acción: que un jugador impide un remate sin jugar el balón y provocando un contacto claro.
Pero entonces apareció el CTA.
Y el CTA decidió ir un paso más allá del propio VAR. Porque mientras desde la sala VOR al menos reconocían implícitamente el contacto hablando de una pierna “apoyada”, el “Tiempo de revisión” directamente afirma que no existe contacto.
No que sea insuficiente. No que sea interpretable. No que genere dudas. No. Que no existe.
Un contacto evidente que para el CTA no existe
Y ahí es donde el asunto deja de ser un error arbitral para convertirse en algo mucho más preocupante. Porque cualquiera que vea la jugada encuentra un frame absolutamente definitivo: la pierna de Isco ya está por detrás de la de Gavi mientras ambas entran en contacto. Es física pura. No hace falta ser árbitro, ni exárbitro, ni ingeniero aeroespacial. Si una pierna avanza y otra aparece delante ocupando ese espacio, el contacto existe. Es imposible que no exista salvo que Gavi estuviera compuesto de materia transparente.
Y aun así, el CTA decide negar la realidad.
Aquí se puede apreciar, sin ningún tipo de duda, el momento exacto del contacto con el gemelo de Gavi.

Lo grave no es equivocarse. Equivocarse puede hacerlo cualquiera. Lo grave es afirmar categóricamente algo que las imágenes desmontan de forma inmediata. Porque si realmente no estás seguro de la existencia del contacto, como mínimo deberías expresarlo con cautela. Decir que las imágenes no son concluyentes. Que no permiten verificar completamente el impacto. Pero no. El CTA opta directamente por la negación absoluta.
Y esto no es un caso aislado.
El extrañísimo virus que produce ceguera temporal en el Comité
Hace apenas unos días, el mismo “Tiempo de revisión” aseguró que un balón había salido completamente del terreno de juego en una acción del Betis-Real Oviedo, cuando las imágenes mostraban claramente el balón sobre la línea. Ahora vuelven a hacerlo con un contacto evidente en el área. La sensación empieza a ser peligrosa: o quienes analizan estas acciones no ven correctamente las jugadas o, directamente, ni siquiera las estudian con el mínimo rigor exigible.
Porque cuesta creer que un grupo serio de personas, reunidas para revisar acciones durante horas, llegue a conclusiones tan alejadas de la realidad visual. Y eso abre otra posibilidad todavía peor: que muchas de estas explicaciones estén hechas deprisa, sin profundidad y sin ningún interés real por analizar el fútbol de verdad.
Además, la surrealista interpretación del Real Betis – Elche
Algo parecido ocurre con otra acción analizada esta semana, esta vez en el Betis – Elche. El CTA considera “antinatural” la posición de brazo de un futbolista que se encontraba armando el cuerpo para dar un pase. Es decir, un movimiento completamente lógico, natural y contemplado incluso dentro de la propia interpretación reglamentaria. Porque el reglamento habla precisamente de movimientos derivados de la inercia de la acción. Y dar un pase es exactamente eso.
Pero el problema del CTA hace tiempo que dejó de ser reglamentario. El problema es futbolístico.
Ya nadie se traga lo que dice el CTA en sus vídeos
Da la sensación de que muchas de las personas encargadas de analizar estas acciones viven alejadas del propio juego. Como si interpretaran el fútbol desde un despacho y no desde lo que realmente ocurre dentro del campo. Y eso, internamente, los propios árbitros lo saben. Muchos colegiados consideran desde hace tiempo que el “Tiempo de revisión” tiene poca o ninguna credibilidad dentro del colectivo. No lo sienten como una herramienta útil ni como una referencia seria de análisis.
Y quizá ese sea el mayor fracaso de todos.
Porque el CTA creó este espacio para generar transparencia y pedagogía. Pero cada nuevo episodio parece generar exactamente lo contrario: más distancia, más incredulidad y más sensación de desconexión entre quienes toman decisiones y quienes realmente entienden el fútbol.
El problema ya no es que el CTA se equivoque.
El problema es que cada semana parece más convencido de que todos los demás son los que están viendo mal las jugadas.