El CTA levanta el castigo a Gálvez Rascón… y le da el partido más importante de LaLiga Hypermotion.
El Comité Técnico de Árbitros vuelve a dejar una designación difícil de explicar. David Gálvez Rascón, árbitro de VAR en el Girona – Barcelona marcado por uno de los errores más graves de la temporada, ha cumplido únicamente una jornada en la nevera y ya ha sido designado para un encuentro de máxima exigencia en Segunda División: el Castellón – Racing de Santander, posiblemente el partido más importante de lo que llevamos de segunda vuelta.
Conviene recordar lo ocurrido en Montilivi. El Girona marcó el 2-1 en una acción precedida por un pisotón clarísimo de Echeverri sobre Jules Koundé. No era una acción gris ni de interpretación fina: era falta evidente y además merecedora de tarjeta amarilla por temeraria. Soto Grado no la apreció en directo, pero lo verdaderamente incomprensible fue que desde el VAR, con todas las repeticiones disponibles, Gálvez Rascón diera el visto bueno a la jugada. El gol subió al marcador y el error quedó señalado como uno de los más graves del curso.
🖥️💥 El VAR se lavó las manos en el Girona – Barcelona.
👉🏻 Echeverri, tras rebotar el balón en él, clava los tacos en la cara interna del tobillo de Koundé.
❌ 𝗘𝗦 𝗙𝗔𝗟𝗧𝗔.
▪️ La clave de la acción es que su movimiento no es fruto de un juego deliberado, es una entrada. pic.twitter.com/YTw9JZrcKb
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 16, 2026
El error más grave con la nevera más corta
La respuesta del CTA fue enviarlo a la nevera la jornada siguiente. Hasta ahí, una medida habitual. Lo sorprendente llega ahora: la sanción ha durado exactamente una semana. Una jornada. Nada más. Y no solo eso, sino que su regreso se produce en un partido de altísima tensión competitiva, con implicaciones directas en la zona alta de la clasificación de Segunda División.
La comparación con otros casos recientes no ayuda a entender la coherencia del criterio. Ha habido árbitros que, tras errores de menor impacto, han estado tres, cuatro e incluso seis semanas sin designación. Árbitros de campo y de VAR apartados durante un mes o más. En este caso, tras una acción que influyó directamente en el resultado de un partido de Primera División, el castigo se ha limitado a una única jornada. La pregunta es inevitable: ¿qué mensaje está enviando el CTA?
Porque no se trata solo de levantar la nevera. Eso puede entrar dentro de una decisión técnica discutible pero defendible. El problema es el contexto de la designación. El Castellón – Racing no es un partido de media tabla sin presión ambiental. Es uno de los encuentros más relevantes de esta fase del campeonato, con implicaciones directas en la lucha por los objetivos mayores. Es un partido caliente, de exigencia máxima y con foco mediático importante dentro de la categoría.

El CTA, como pollo sin cabeza
La sensación que transmite esta designación es desconcertante. Si el error en el Girona – Barcelona era lo suficientemente grave como para apartarlo una jornada, cuesta entender que inmediatamente después se le otorgue un encuentro de esta magnitud. Y si el error no era tan grave, entonces la semana de nevera queda como un gesto simbólico sin verdadera consecuencia disciplinaria.
El CTA vuelve así a alimentar la percepción de falta de criterio uniforme en la gestión de errores arbitrales. No se trata de linchar a un colegiado concreto, sino de exigir coherencia institucional. Cuando los castigos parecen aleatorios y las designaciones no guardan proporción con los errores cometidos, la credibilidad del sistema se resiente.
Lo ocurrido con Gálvez Rascón no es solo una designación más. Es una decisión que reabre el debate sobre cómo se gestionan los errores graves y qué estándar aplica realmente el Comité Técnico de Árbitros. Y, una vez más, la sensación que queda es de desconcierto absoluto.