El gravísimo error del VAR que deja abierto el partido de vuelta entre el PAOK y el Celta de Vigo.

 

El PAOKCelta de Vigo dejó mucho más que el 1-2 final en la ida de la eliminatoria europea. El conjunto gallego logró una victoria de enorme valor fuera de casa, pero el partido quedó marcado por dos decisiones relacionadas con el fuera de juego. Una, correctamente resuelta. La otra, un error grave del VAR que puede condicionar el desenlace de la eliminatoria.

El conjunto gallego llegó a ponerse en una situación ideal. Con el 0-2 en el marcador, el equipo español tenía el cruce muy encaminado. Sin embargo, el tanto del PAOK, validado tras revisión, cambió por completo el escenario competitivo de cara a la vuelta.

 

El fuera de juego de Ferran Jutglà: decisión correcta

 

La primera acción polémica del encuentro fue el gol anulado a Ferran Jutglà por fuera de juego. En la imagen disponible se aprecia que el delantero está ligeramente adelantado, con la rodilla superando la posición del último defensor.

Es cierto que el trazado de líneas no fue especialmente fino ni ejemplar desde el punto de vista técnico. La colocación de la cámara era más favorable que en la acción posterior, pero el ajuste gráfico podría haber sido más preciso. Aun así, el resultado final es correcto: Jutglà está en posición antirreglamentaria y el gol debe ser anulado. Decisión válida. Hasta ahí la intervención correcta del sistema.

 

 

El gol de Jeremefef: un fuera de juego evidente que el VAR no quiso ver

 

La segunda acción cambia por completo el análisis del partido. En el gol del PAOK, el delantero Jeremejeff parte en una posición claramente adelantada. No hablamos de milímetros ni de una decisión interpretativa al límite. La diferencia es apreciable a simple vista, en torno a 15-20 centímetros. Lo más llamativo no es solo la posición del atacante, sino el procedimiento seguido en la revisión.

 

 

El VAR decidió trazar la línea únicamente sobre el defensor. Desde la perspectiva utilizada, se interpreta que el delantero estaría en línea o por detrás. Sin embargo, en ningún momento se proyecta la línea sobre el suelo ni se marca el punto corporal del atacante, algo imprescindible en este tipo de acciones.

La tecnología de fuera de juego exige la comparación directa entre el punto más adelantado del atacante y el del defensor. Aquí, incomprensiblemente, esa comparación no se completó. No se trazó la línea del delantero. No se bajó la referencia al césped. Se dio por válida la acción sin cerrar el análisis técnico completo. Y la consecuencia es evidente: el gol sube al marcador.

 

 

De una eliminatoria casi sentenciada a un escenario abierto

 

El impacto competitivo es enorme. El 0-2 habría supuesto una ventaja de dos goles y portería a cero para el Celta, un resultado que deja una eliminatoria muy encarrilada. El 1-2, en cambio, mantiene vivo al PAOK y transforma la vuelta en un partido de alto riesgo. No es un error menor. No es una jugada gris. Es una situación clara en la que el protocolo tecnológico no se aplicó correctamente.

El VAR nació para corregir errores claros y manifiestos. En este caso, lejos de solucionarlo, generó uno nuevo. Y en eliminatorias europeas, donde cada gol modifica el equilibrio emocional y estratégico, este tipo de decisiones tienen un peso específico enorme. El Celta ganó el partido. Pero el cruce de cables del VAR evitó que lo hiciera con la contundencia que había logrado sobre el césped. La vuelta dirá si el error queda en anécdota o si termina siendo determinante.