Del VAR a la nevera: El error de Hernández Hernández en el campo, y Milla Alvéndiz desde el VAR, que decidió el Valencia – Espanyol.

 

El encuentro entre Valencia y Espanyol dejó una de las acciones más controvertidas del fin de semana, y no precisamente por una jugada de interpretación, sino por un error grave de procedimiento y análisis desde la sala VAR, que terminó decidiendo el partido.

El colegiado de campo, Hernández Hernández, señaló un penalti a favor del Valencia tras una acción de Rubén Sánchez sobre Beltrán, en la que existe un ligero pisotón. Una vez señalado el penalti en directo, la decisión podía considerarse sostenible desde el punto de vista arbitral, ya que el contacto existe y no es incompatible con el criterio habitual del VAR de no intervenir cuando hay una infracción apreciable.

El problema no está en el penalti en sí. El problema está antes.

 

El VAR no revisó la APP

 

En esa misma fase de ataque, APP, el jugador valencianista que inicia la acción comete una falta clara y evidente sobre un defensor del Espanyol. No se trata de una acción gris ni interpretable: hay un agarrón persistente y antirreglamentario, hay ventaja obtenida y la infracción es determinante en el desarrollo posterior de la jugada. Ese defensor, además, es el mismo jugador que segundos después llega tarde a la acción y comete el penalti, condicionado directamente por haber recibido la falta previa.

 

 

Desde el punto de vista reglamentario, esto invalida toda la acción posterior. El VAR está obligado a revisar la APP completa, y al detectar una infracción clara anterior, debe recomendar la anulación del penalti. No hacerlo supone un fallo grave, no de criterio, sino de aplicación del protocolo VAR. El error adquiere aún mayor dimensión al conocer quién estaba al frente del video-arbitraje: Milla Alvéndiz, árbitro habitual de Segunda División que esta temporada ha sido promovido por decisión del Comité Técnico de Árbitros para ejercer como VAR en Primera en algunos encuentros. Una medida que ya generó dudas dentro del colectivo arbitral y que, a la vista de acciones como esta, empieza a dejar señales preocupantes.

 

El colectivo arbitral no da crédito

 

Según ha podido saber Archivo VAR, el colectivo arbitral quedó sorprendido por la omisión de una infracción tan evidente. No estamos ante una jugada de interpretación ni ante una acción de límite: es una falta clara que condiciona directamente el resultado del partido, otorgando dos puntos adicionales al Valencia y privando al Espanyol de uno.

Este tipo de errores, por su impacto directo en la clasificación y por producirse desde la sala VOR con repeticiones y ángulos suficientes, suelen tener consecuencias internas. Existen precedentes recientes, como el caso de González Fuertes tras su actuación en el VAR del Deportivo AlavésAtlético de Madrid, donde no se revisó correctamente una APP con fuera de juego de Giuliano Simeone, y que derivó en una “nevera” arbitral.

Por gravedad, por claridad y por consecuencias, el error de Mestalla, sin estar al mismo nivel al no tratarse de una acción de fuera de juego, sí posee la misma gravedad por su impacto en el resultado. Un fallo que debería ser reconocido como tal y que, más allá de explicaciones institucionales, ha generado una sensación de incredulidad dentro del propio colectivo arbitral.