El CTA sigue empeñado en demostrar su total ineptitud, riéndose de los aficionados y de los equipos, tras colocar a Pizarro Gómez en el Athletic Club – Barcelona.
El Comité Técnico de Árbitros ha vuelto a protagonizar una de esas decisiones que retratan perfectamente el nivel de caos, improvisación y falta absoluta de criterio que domina actualmente el arbitraje español. Apenas unos días después de uno de los errores más escandalosos que se recuerdan en LaLiga en los últimos años, el CTA ha decidido premiar a Pizarro Gómez, árbitro de VAR en el Real Madrid – Getafe, con el partido más importante de la próxima jornada: el Athletic Club – Barcelona. Sí, exactamente eso. El árbitro que se tragó una agresión violentísima y clarísima en el Bernabéu será ahora el encargado de uno de los encuentros con mayor presión mediática del fin de semana.
La jugada que ha provocado toda esta indignación es de sobra conocida. En el partido entre Real Madrid y Getafe, Antonio Rüdiger lanzó un rodillazo directo a un rival que se encontraba en el suelo, una acción completamente alejada de la disputa del balón y que encaja de lleno en el concepto más claro de conducta violenta. No era una jugada gris, ni una acción interpretable, ni uno de esos lances donde cada árbitro puede tener una visión distinta. Era una agresión evidente que en cualquier partido serio se castiga con tarjeta roja directa sin necesidad de demasiadas discusiones.
🖥️💥 El VAR pasó por completo de una clara agresión de Rüdiger a Rico.
👉🏻 El alemán, que solo fija la mirada en su rival, le da un rodillazo de forma intencionada en el rostro.
❌ 𝗥𝗢𝗝𝗔 𝗗𝗜𝗥𝗘𝗖𝗧𝗔 𝗖𝗟𝗔𝗥𝗔.
▪️ Incomprensible la pasividad de Pizarro Gómez desde el VAR. pic.twitter.com/4Io4PL5nk2
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) March 2, 2026
Acción imperdonable para el VAR
El árbitro de campo no la vio. Puede pasar. El fútbol es rápido y hay acciones que se escapan incluso a los mejores colegiados. Para eso existe el VAR, precisamente. Para intervenir cuando el árbitro no ha podido ver una agresión, una roja clara o un error evidente. Y sin embargo, desde la sala de vídeo, con repeticiones, cámaras, ángulos y todo el tiempo del mundo para analizar la jugada, Pizarro Gómez decidió que aquello no merecía ni siquiera una revisión en el monitor. Ni aviso. Ni revisión. Absolutamente nada.
La agresión pasó como si fuera una jugada más del partido, lo que convierte aquella decisión en uno de los fallos más grotescos que se han visto en el fútbol español en mucho tiempo. No se trata de una interpretación dudosa ni de un matiz reglamentario complejo. Se trata de ignorar una agresión clarísima teniendo todas las herramientas posibles para corregirla.
El CTA sigue superándose jornada tras jornada
En cualquier sistema arbitral mínimamente serio, un error así tendría consecuencias inmediatas. No hablamos de un castigo simbólico ni de una reprimenda interna. Hablamos de la famosa “nevera” que el propio CTA utiliza con frecuencia cuando un árbitro se equivoca. Ha habido colegiados que han desaparecido durante semanas por decisiones mucho menos graves que esta. Sin embargo, en este caso el CTA ha decidido hacer justo lo contrario.
Luego el propio comité se sorprende de que el arbitraje español esté bajo sospecha constante y de que cada jornada genere más incredulidad que la anterior. Pero decisiones como esta explican perfectamente por qué. Cuando el organismo que debe velar por la seriedad del arbitraje toma decisiones que parecen sacadas de una ruleta al azar, el resultado es exactamente el que estamos viendo.
Mientras tanto, el árbitro que ignoró una de las agresiones más claras de los últimos años en LaLiga será el encargado de dirigir uno de los partidos más importantes de la jornada. Si el CTA pretendía demostrar que ya no queda nadie al volante dentro del arbitraje español, la designación de Pizarro Gómez para el Athletic Club – Barcelona es probablemente la prueba más clara posible. Si a final de temporada saliesen públicamente diciendo que toda la temporada ha sido una cámara oculta, sería totalmente creíble.
