Análisis de toda la polémica del Liverpool – Manchester City con hasta cinco acciones al límite.
Minuto 42: contacto de Bernardo Silva sobre Salah y una acción que se queda en el límite
Poco antes del descanso, el Liverpool dispone de una acción a balón parado que vuelve a poner a prueba el criterio arbitral dentro del área. Tras la falta lateral, se produce una prolongación de cabeza y Mohamed Salah intenta atacar el segundo palo para llegar al balón.
En ese momento, Bernardo Silva coloca la mano sobre el hombro del atacante, propiciando un contacto que le incomoda en el gesto final. El balón llega algo largo tras la prolongación, pero el toque del jugador del City también influye en que Salah no pueda estirarse con total libertad para disputar la acción.
La jugada es delicada. Existe contacto, existe interferencia y se produce dentro del área. Sin embargo, no hay fuerza excesiva, no hay un agarrón prolongado ni un gesto claro de sujeción. El contacto es leve, breve y no es suficientemente contundente como para considerarlo una infracción clara y manifiesta.
Es una acción al filo de lo punible, de esas que generan dudas razonables, pero que difícilmente alcanzan el umbral exigido para señalar penalti. En este caso, dejar continuar es una decisión defendible, aunque vuelve a evidenciar lo estrecho que fue el margen arbitral durante todo el encuentro.