El CTA decidió tomar por tontos a los aficionados defendiendo como acierto un error muy grave y evidente en el Atlético de Madrid – Real Betis.
El gol anulado al Atlético de Madrid ante el Real Betis por un supuesto fuera de juego de Antoine Griezmann no puede tratarse como una acción más dentro del debate habitual del fuera de juego semiautomático. No estamos ante una jugada milimétrica, ni ante una línea discutible, ni ante uno de esos casos en los que el sistema acierta o falla por centímetros. Estamos ante un error evidente en la elección del frame, detectable con una simple observación lógica de la imagen publicada.
La representación del fuera de juego semiautomático muestra el balón claramente en el aire. No unos milímetros elevado, sino de forma visible, con separación respecto al césped y con la sombra proyectada en el suelo. El problema es evidente: en la acción real, el balón circula por el suelo. No hay pase bombeado, no hay bote previo ni gesto técnico que justifique que el primer punto de contacto se produzca con el balón suspendido.
Esto no es una cuestión de interpretación arbitral ni de criterio reglamentario. Es una cuestión elemental: si el balón va por el suelo, el primer contacto no puede producirse con el balón en el aire. No hace falta ser especialista en VAR para entenderlo. Basta con observar la secuencia y aplicar una lógica básica.
🚨💥 ¡𝗘𝗹 𝗦𝗔𝗢𝗧 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗶𝗼́ 𝗮 𝗳𝗮𝗹𝗹𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗳𝗿𝗮𝗺𝗲!
▪️ La representación 3D coloca el balón en el aire, cuando realmente está a ras de suelo en el primer contacto.
❌ El frame seleccionado 𝗡𝗢 es válido para analizar la acción. pic.twitter.com/pqoZwd3sbw
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 8, 2026
Hasta ese punto, la situación podía encuadrarse dentro de un problema recurrente del fuera de juego semiautomático: la incorrecta selección del frame, un fallo que empieza a repetirse con demasiada frecuencia. Pero la noticia cambia de dimensión cuando, a través de El Partidazo de COPE, se traslada que el Comité Técnico de Árbitros considera que el análisis es correcto, que el frame está bien elegido y que la representación es fiel.
Ahí surge el verdadero problema.
Porque una cosa es equivocarse, todos los sistemas fallan, y otra muy distinta es defender públicamente una representación que contradice lo que se ve en la imagen. Negar un error tan evidente no refuerza al sistema; al contrario, debilita gravemente la credibilidad del organismo que lo respalda.
El cambio de discurso habitual de Fran Soto
Hace apenas unos días, Fran Soto, presidente del CTA, afirmaba que este comité se caracterizaba por reconocer errores de forma pública. Sin embargo, ante una acción que no admite una explicación técnica razonable, la respuesta ha sido cerrar filas y sostener que todo es correcto.
Esto no solo genera incredulidad fuera, sino que plantea una pregunta inevitable dentro del propio colectivo arbitral: ¿dónde está el límite del error reconocible? Porque si una imagen en la que el balón aparece en el aire cuando antes iba por el suelo se considera válida, el margen para la autocrítica queda reducido a la mínima expresión.
Llegados a este punto, cabe una reflexión necesaria. Queremos pensar, y casi necesitamos pensar, que esta defensa del análisis responde a una decisión institucional del CTA, a una postura adoptada desde arriba para evitar abrir un nuevo frente de debate sobre el fuera de juego semiautomático. Porque la alternativa es mucho más preocupante.
¿Realmente nadie en el VAR se dio cuenta del error?
Si realmente los árbitros de VAR del partido, Trujillo Suárez y García Verdura, consideran que esa acción está bien analizada y correctamente representada, entonces el problema ya no es puntual ni tecnológico: es un problema de nivel conceptual. Un problema serio.
Y ahora queda la gran pregunta: ¿qué hará el CTA a partir de aquí? ¿Saldrá a explicar por qué el balón aparece en el aire? ¿Intentará justificar técnicamente ese frame? ¿O simplemente se limitará a afirmar que “es el momento del pase” sin entrar en más detalles?
La respuesta parece evidente. Porque explicar lo inexplicable es imposible.
El fuera de juego semiautomático no es infalible. Eso ya está asumido. Pero la credibilidad del arbitraje no se pierde por cometer errores: se pierde cuando se dejan de reconocer. Y en este caso, el CTA ha optado por una defensa que, lejos de aclarar, agrava aún más la sensación de desconexión con la realidad.