Archivo VAR analiza con tecnología MOCAP dos faltas lanzadas por Rashford en las que la barrera del Mallorca estuvo muy por debajo de la distancia reglamentaria.

 

El Barcelona – Real Mallorca dejó varias acciones discutidas desde el punto de vista arbitral, pero hubo un detalle concreto que llamó especialmente la atención durante todo el partido: la escasa distancia entre la barrera y el lanzador en varios tiros libres directos. Una circunstancia que se repitió en más de una ocasión, que fue protestada tanto por los jugadores como por el banquillo azulgrana y que, tras ser analizada con precisión técnica, confirma que las quejas no eran infundadas.

En la primera parte, en una falta lanzada por Marcus Rashford, la situación ya generó sorpresa. Robert Lewandowski protestó de forma muy visible la colocación de la barrera, llegando incluso a pedir al colegiado que ajustara la distancia reglamentaria. La escena fue tan evidente que el propio Rashford se sonreía antes de ejecutar el lanzamiento, consciente de que la barrera estaba mucho más cerca de lo permitido.

 

Primer lanzamiento de Rashford

 

La normativa es clara: la distancia reglamentaria en un tiro libre directo es de 9,15 metros. Sin embargo, tras el análisis realizado por Archivo VAR con tecnología MOCAP, los datos son contundentes. En ese primer lanzamiento, la barrera del Real Mallorca se encontraba a 7,20 metros del balón en el momento del golpeo. Es decir, casi dos metros por delante de la distancia reglamentaria.

 

 

El análisis se ha realizado combinando la imagen televisiva con un modelo tridimensional basado en captura de movimiento, lo que permite medir con gran exactitud la posición del lanzador y de los jugadores que forman la barrera. El margen de error es mínimo y la conclusión es clara: la distancia no se respetó.

 

Segundo lanzamiento de Rashford

 

La situación se repitió en la segunda parte, en otra falta muy protestada. En esta ocasión, la infracción fue aún más evidente visualmente. El árbitro del encuentro, Quintero González, marcó la distancia con spray sobre el césped, pero los jugadores del Mallorca no solo no respetaron la línea, sino que se colocaron claramente por delante de ella, incluso de forma lateral, con la referencia del spray perfectamente visible.

De nuevo, Archivo VAR analizó la acción con tecnología MOCAP. La medición inicial hasta la línea marcada por el colegiado arroja una distancia de 8,40 metros, ya de por sí inferior a los 9,15 reglamentarios. A partir de ahí, la barrera avanza aproximadamente medio metro adicional antes del golpeo, dejando la distancia real en torno a ocho metros, es decir, entre un metro y un metro quince centímetros menos de lo que exige el reglamento.

 

 

Lo llamativo no es solo el error puntual, sino la reiteración. Dos faltas, dos mediciones distintas y el mismo resultado: barrera adelantada y ausencia de corrección por parte del árbitro. Esta falta de autoridad en la gestión de las barreras fue uno de los motivos de la protesta de Hansi Flick desde el banquillo, protesta que terminó con una advertencia verbal por parte de Quintero González al técnico azulgrana.

La gestión de las barreras es una de las funciones más básicas del arbitraje. No requiere interpretación ni análisis subjetivo: la distancia es objetiva y está perfectamente definida. Permitir que la barrera se adelante de forma sistemática supone una ventaja defensiva clara y condiciona directamente la ejecución del lanzamiento.

Los vídeos publicados por Archivo VAR, apoyados en tecnología de captura de movimiento, muestran con claridad que no se trata de sensaciones ni de percepciones exageradas desde el campo. Los datos confirman que, en el Barcelona – Real Mallorca, la distancia reglamentaria no se respetó en varias ocasiones.