Dos acciones similares, dos decisiones opuestas: cuando el criterio arbitral cambia según la competición.

 

El fútbol moderno presume de uniformidad reglamentaria. Las Reglas de Juego son las mismas en Inglaterra, en España y en cualquier gran competición europea. Sin embargo, cuando se analizan determinadas acciones con lupa, la sensación que queda es otra muy distinta: el criterio no siempre acompaña a la norma, y la interpretación varía más de lo que debería.

El pasado fin de semana, una acción en la Premier League volvió a poner sobre la mesa un debate recurrente: qué se castiga y qué se deja jugar dentro del área. La jugada, resuelta con acierto por el equipo arbitral inglés, concretamente fue el colegiado Robert Jones que dirigió el partido entre el Tottenham – Manchester City,  contrasta de forma evidente con una acción prácticamente calcada vivida esta temporada en LaLiga y resuelta de forma opuesta.

La acción en la Premier: contacto, remate y continuidad

 

En el partido entre Tottenham Hotspur y Manchester City, Dominic Solanke recibe dentro del área con intención clara de finalizar. En el intento de remate, Marc Guéhi se cruza con la intención de interceptar el balón, sin embargo, el defensor del City llega tarde a la acción y pone la pierna por delante sin haber ganado la posición, con el único objetivo de interferir u obstaculizar. Posteriormente se produce un contacto tras el remate y el balón acaba en gol tras un ligero desvío.

En este caso, cómo Solanke tiene la posición ganada, no hay nada punible y así lo decidió tanto el colegiado Robert Jones como el VAR. Ni el colegiado de campo ni el VAR intervienen. ¿Por qué? Porque el defensor no ocupa el espacio de forma legítima, no tiene la posición ganada y el atacante no comete infracción alguna al rematar. El contacto es consecuencia de una acción defensiva tardía, no de una falta del delantero.

La jugada en LaLiga: mismo escenario, lectura distinta

 

La comparación resulta inevitable con una acción vivida en el fútbol español entre Vinicius y Lamine Yamal. El delantero del Real Madrid se dispone a rematar dentro del área, con ventaja clara sobre el defensor.

Lamine llega desde atrás, sin posición ganada, e intenta meter la pierna para obstaculizar la acción, sin controlar el espacio ni el tiempo del remate. En ese intento, invade la zona de ejecución de Vinicius y acaba produciéndose el contacto.

Aquí la diferencia es sustancial: el contacto no es consecuencia del remate, sino de una entrada defensiva imprudente. El defensor llega tarde, no juega el balón de forma limpia y condiciona la finalización del atacante.

 

El problema no es la jugada, es el criterio

 

Ambas acciones comparten elementos clave: defensor sin posición ganada, intento de interferencia y contacto dentro del área. La diferencia está en la lectura.

En la Premier se entiende que el atacante manda, que el defensor asume el riesgo al llegar tarde y que el fútbol no puede penalizar al que tiene el control del balón. En LaLiga, en cambio, se opta por una interpretación mucho más permisiva con el defensor, incluso cuando invade claramente el espacio del remate.

Esto abre una pregunta incómoda: ¿qué se considera ocupar posición y qué se considera obstaculizar ilegalmente?

Si poner la pierna sin control ni ventaja es falta en España mientras sí se interpreta de forma coherente en Inglaterra, el problema deja de ser puntual y pasa a ser estructural.