El CTA reconoce que el SAOT puede cometer errores tras las numerosas polémicas con respecto a los análisis que realiza la herramienta.
Las recientes declaraciones de Fran Soto, presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), han marcado un punto de inflexión en el discurso oficial sobre el fuera de juego semiautomático. Por primera vez, desde el propio estamento arbitral se reconoce públicamente que el sistema puede cometer errores, tanto en la fase humana como en la tecnológica, aunque se insista en que es “muy difícil” que estos se produzcan.
La elección del frame por parte de los árbitros
En una entrevista concedida este martes, Soto explicó el funcionamiento del sistema y dejó varias afirmaciones clave. “Esto es una tecnología muy avanzada que, en principio, no debería fallar”, comenzó señalando. Sin embargo, a continuación recordó que el sistema es semiautomático porque la selección del frame sobre el que se analiza la jugada corresponde al árbitro. “Es muy difícil que haya errores en la elección del frame, que es la parte que nos corresponde. Fallar ahí puede fallar, pero es muy difícil”, admitió.
A este reconocimiento se suma un dato especialmente significativo: el propio Fran Soto defendía hace apenas dos meses que el fuera de juego semiautomático era una herramienta infalible. Ya como presidente del CTA y al inicio de esta nueva etapa del comité, el máximo responsable arbitral mantuvo el mismo discurso que se había trasladado la temporada anterior, asegurando que la tecnología no fallaba. Sus palabras actuales, por tanto, no solo matizan aquella posición, sino que evidencian un cambio de discurso relevante en muy poco tiempo, pasando de una defensa absoluta del sistema a admitir públicamente que pueden producirse errores, tanto en la intervención humana como en la propia tecnología.
¿La tecnología puede cometer errores?
Las palabras de Soto introducen ahora un matiz diferente. Una vez seleccionado el frame, explicó, entra en juego la tecnología. “El sistema tecnológico fue aprobado por LaLiga y por los clubes. Yo confío mucho en esa tecnología. ¿Puede haber errores en ella? Pues puede haberlos, no lo sé. Los informes que tenemos es que es un sistema que no falla”, afirmó. Una declaración que, lejos de cerrar el debate, deja abiertas varias incógnitas.
El mensaje resulta especialmente relevante en el contexto de la actual temporada, marcada de nuevo por la polémica en otro Real Sociedad–Barcelona, en el que se anuló un gol a Lamine Yamal tras la elección de un frame incorrecto. En ese caso, el error fue atribuido directamente al proceso humano, reforzando la idea de que la herramienta no elimina por completo el riesgo de equivocación.
Aunque el presidente del CTA insiste en que los errores son poco probables, el simple hecho de reconocer su posibilidad supone aceptar que los análisis del fuera de juego semiautomático no son fiables al 100 %. Una admisión que tiene un impacto directo en la percepción de justicia arbitral, ya que abre la puerta a que decisiones determinantes, goles anulados, partidos decididos o incluso títulos, puedan estar basadas en análisis erróneos.
El cambio de discurso no ha tenido un gran eco mediático, pero su trascendencia es evidente. Por primera vez, el CTA deja de sostener la idea de una tecnología perfecta y reconoce, aunque sea de forma cautelosa, que el error sigue siendo una posibilidad real en el arbitraje moderno.