El VAR y Hernández Hernández anularon un gol a la Cultural Leonesa en la prórroga tras una interpretación cogida con pinzas de la acción.

 

La polémica acción que marcó el Cultural Leonesa–Athletic Club sigue generando debate entre aficionados, analistas y protagonistas. Todo parte de un fuera de juego inicial no señalado en el campo que condiciona el primer disparo de Areso, pero que acaba desembocando, tras varias acciones posteriores, en el gol que pudo decidir el partido. La clave, más allá de la indignación lógica de la Cultural, está en una pregunta concreta: ¿esa jugada formaba parte de la misma fase de ataque que el fuera de juego inicial o nació una nueva?

La secuencia es clara. Un futbolista de la Cultural Leonesa dispara desde fuera del área y Areso, condicionado por un rival en posición antirreglamentaria, desvía el balón. El balón rebota en la pierna del defensor y sale hacia arriba. Desde ahí cae limpio dentro del área para Vivian, central del Athletic, que está solo, sin oposición directa y con tiempo para actuar. El defensor ve perfectamente la trayectoria y trata de despejar con la cabeza hacia fuera del área, pero falla en el gesto técnico al girar el cuello. El balón queda vivo en el área. A partir de ahí sí aparece el caos: pugna, rebotes, dos toques de Areso ya rodeado de rivales y, finalmente, el gol de la Cultural.

 

¿Qué dice el protocolo VAR?

 

El VAR decidió intervenir y anular el tanto por el fuera de juego previo, tras la revisión de Hernández Hernández. Y ahí nace la controversia. Según el protocolo oficial del IFAB, el VAR solo puede actuar en caso de un “error claro, obvio y manifiesto” y, además, en el contexto de los goles puede revisar una infracción del equipo atacante en la jugada previa:

«Gol / no gol – infracción del equipo atacante en la construcción de la jugada o en la consecución del gol (mano, falta, fuera de juego, etc.)»

Es decir, el VAR puede ir hacia atrás para comprobar si hubo fuera de juego, falta o mano en la construcción del gol. Pero aquí entra en juego un concepto fundamental: la fase de ataque (Attacking Phase of Play). La interpretación arbitral que se aplica al protocolo establece que:

«La revisión de un gol o de un penalti por una infracción de falta o fuera de juego puede retroceder hasta el inicio de la fase de ataque»

Y añade:

«Entonces, ¿qué es la fase de ataque? Comienza cuando el equipo atacante toma posesión del balón y, de manera crucial, empieza a avanzar hacia la portería rival»

La pregunta, por tanto, es si el despeje fallido de Vivian rompe esa fase de ataque y genera una nueva. Un grupo de analistas consideran que sí, otro que no. ¿Por qué? Porque no es un rebote fortuito ni una acción forzada. Es un defensa que recibe el balón desde el aire, lo ve venir, tiene tiempo, espacio y control corporal para ejecutar un despeje deliberado, pero falla. Eso, en interpretación arbitral, equivale a una nueva acción de juego. A partir de ahí, lo que ocurre ya no es consecuencia directa del fuera de juego previo, sino del error técnico del defensor.

 

 

El propio protocolo VAR recuerda que la revisión tiene límites temporales:

«El periodo de juego antes y después de un incidente que puede ser revisado está determinado por las Reglas de Juego y el protocolo VAR»

Si Vivian inicia una nueva fase con su acción deliberada, el fuera de juego anterior queda fuera de ese marco.

 

¿Qué hubiese ocurrido en una acción de fuera de juego normal?

 

De hecho, la incongruencia del criterio se entiende aún mejor con un ejemplo muy sencillo. Si el despeje fallido de Vivian, en lugar de quedar muerto en el área tras su error técnico, hubiese caído directamente a los pies de un atacante que estaba en fuera de juego en la acción anterior, ese gol habría sido perfectamente legal. La razón es clara: un despeje deliberado, aunque sea defectuoso, rompe el fuera de juego previo y genera una nueva fase de ataque. Es decir, incluso en un escenario más extremo, en el que el balón terminase directamente en el rematador en posición antirreglamentaria, el protocolo impediría al VAR intervenir porque la acción del defensor ya habría reiniciado la jugada. Por eso resulta todavía más difícil de justificar que, en una secuencia aún más larga, con un error de Vivian, una pugna posterior y varios toques antes del gol, sí se haya considerado válido retroceder hasta el fuera de juego inicial para anular el tanto.

Por eso la indignación de la Cultural Leonesa no es solo emocional, sino también reglamentaria. El gol nace, en realidad, de un fallo claro del defensor del Athletic, no de una ventaja ilegal mantenida desde el fuera de juego inicial. Anularlo es, para muchos, aplicar el VAR fuera de los límites que marca su propio protocolo.