MENOS PENALTIS Y MEJOR CRITERIO: POR QUÉ LO DE GAYÀ SOBRE STASSIN NO ES PENALTI.

 

Ayer, en el Sevilla–Valencia, se repitió una escena que esta temporada estamos viendo con más frecuencia: un contacto dentro del área, un jugador que cae, la grada que ruge pidiendo penalti… y el árbitro que deja seguir. Gayà pisa a Stassin en el minuto 9, el belga se va al suelo, Busquets Ferrer no señala nada y el VAR, con Del Cerro Grande al frente, no interviene. Y aunque en el Pizjuán no gustara, hay que decirlo con claridad: no es penalti. Es más, que no se pite es una excelente noticia para el fútbol. Vamos a explicar por qué, porque detrás de esto hay un cambio de criterio que mucha gente todavía no ha entendido.

 

Lo que ha cambiado esta temporada

 

Durante los últimos años, el arbitraje español había caído en una deriva que muchos llevábamos tiempo criticando: convertir en punible casi cualquier contacto. Todo roce era falta, todo golpe era amarilla, y dentro del área cualquier pisotón o contacto entre piernas, por mínimo que fuera, acababa demasiado a menudo en penalti. El comité técnico de árbitros, con quien fuera al frente, había contribuido a prostituir la esencia del juego, porque el fútbol es contacto, y penalizarlo todo desnaturaliza el deporte.

Esta temporada, por fin, algo ha cambiado. Y hay que romper una lanza a favor del CTA, porque en estas primeras jornadas está rindiendo a un nivel alto. Es, posiblemente, el primer año en el que hay directrices claras de verdad, y lo son por un motivo muy concreto: están escritas. El manual CARD, publicado a comienzos de temporada, deja negro sobre blanco lo que antes quedaba al albur de la semana. Y una de esas directrices es tajante: esta temporada va a haber muchos menos penaltis.

 

Qué dice exactamente el criterio

 

Según el manual, en una disputa con las piernas dentro del área solo hay penalti en dos supuestos:

Uno, que exista temeridad o juego brusco grave: es decir, una acción que de por sí merecería amarilla o roja por su intensidad, independientemente de que haya o no causa y efecto.

 

 

Dos, que exista una relación clara de causa y efecto: que el contacto, aunque no sea intenso, derribe claramente al atacante, lo desestabilice lo suficiente para perder el balón o le impida de forma manifiesta continuar con la acción que estaba ejecutando.

Fuera de esos dos casos, no hay penalti. Y la acción de Gayà no entra en ninguno.

 

Por qué lo de ayer no es penalti

 

Analicemos el pisotón. Gayà, en su intento de llegar al balón tras el recorte, pisa a Stassin. Pero lo hace sin apenas intensidad, levantando el pie al instante. Es el equivalente futbolístico a ir andando por la calle y pisar sin querer a alguien: lo notas, quizá molesta un segundo, pero no es algo que te derribe. Ese pisotón, cometido en el centro del campo, no sería ni falta digna de amarilla. Por tanto, temeridad: ninguna.

 

 

¿Y causa-efecto? Tampoco. Y aquí está la clave: Stassin sale de pie del contacto. De hecho, viene ya desestabilizado de su propio recorte, que fue muy forzado, y cuando nota el pisotón se deja caer hacia atrás. No es que el contacto lo derribe: es que él se lanza. La caída no se corresponde con la intensidad de lo recibido. En la vida real nadie se tira al suelo y da vueltas por un pisotón así; en el fútbol, a veces, se intenta a ver si cuela. El criterio nuevo del CTA está precisamente para eso: para distinguir la caída provocada por el contacto de la caída buscada. Y esta es de las segundas.

 

Por qué esto es una buena noticia

 

Seamos claros: este cambio implica que algún penalti que sí era se va a ir al limbo. Es posible que a lo largo de la temporada haya tres, cuatro o cinco penaltis legítimos que no se piten por esta directriz más restrictiva. Pero, a cambio, habrá diez o doce que otras temporadas sí se habrían pitado y que este año no. El balance es claramente positivo. Se gana en justicia global, aunque puntualmente se pierda en algún caso.

Y sobre todo, se gana en algo que el fútbol necesitaba: dejar de premiar al que se tira. El mensaje que se manda al futbolista es sano: si te dejas caer buscando el penalti, ya no vas a tener premio, y devuelve al juego algo de la nobleza que había perdido.

 

Una advertencia necesaria

 

El problema, como siempre, es la comunicación. Mucha gente no conoce el manual CARD ni estas directrices, y por eso se indigna comparando lo de ayer con temporadas pasadas. Y tienen parte de razón en un punto: es verdad que acciones como la de Gayà, en años anteriores, se pitaban como penalti. Pero eso no significa que ayer el árbitro fallara. Significa justo lo contrario: que este año el criterio ha cambiado, está escrito, y se está aplicando. No es un error arbitral. Es una directriz nueva funcionando exactamente como debe.

Ojalá se mantenga toda la temporada, porque de momento, en esto, el CTA está acertando.