LA EXPULSIÓN DE SANGANTE ES ROJA CLARA: EL COLECTIVO ARBITRAL RESPALDA A SESMA ESPINOSA Y AL VAR.
La expulsión de Arouna Sangante en el Espanyol–Sevilla de anoche ha desatado la enésima ola de indignación sevillista. El central vio la roja directa de Sesma Espinosa en el minuto 55, el VAR no intervino, y de inmediato se activó el relato de siempre: que Sangante tocó el balón, que por tanto no puede ser falta, y que el arbitraje vuelve a cebarse con el Sevilla. Pero según ha podido saber Archivo VAR, el colectivo arbitral coincide de forma amplia en que la decisión es correcta: es roja clara. Y conviene explicar por qué, porque aquí hay un error de comprensión del reglamento que se está repitiendo hasta la saciedad.
La falsa creencia del «tocó balón, no es falta»
El argumento que sostiene toda la indignación sevillista es un mito reglamentario: la idea de que si un defensor toca el balón primero, la acción queda automáticamente limpia y no puede haber falta. Eso es, sencillamente, falso. Y no lo decimos nosotros: es la interpretación que maneja el propio colectivo arbitral.
Tocar el balón antes del contacto no exime de falta cuando, después de ese toque, se produce un movimiento adicional del defensor que derriba al rival. Y eso es exactamente lo que ocurre en la acción de Sangante. El central llega al balón, sí, pero en el mismo gesto ejecuta un movimiento posterior que termina llevándose por delante a Roberto Fernández. Es ese movimiento adicional, no el toque previo, el que constituye la infracción. La secuencia «toco balón y luego arraso» no es coartada: es, precisamente, la definición de una falta con balón jugado de por medio.
⁉️💥 ¿Es roja directa la acción de Sangante sobre Roberto?
✅ 𝗦𝗜.
👉🏻 El defensor puntea ligeramente el balón, Roberto le salta y, tras ello, Sangante le engancha cuando el delantero podía seguir jugando el balón.
▪️ La trabada posterior impide una ocasión manifiesta de gol. pic.twitter.com/4LpXwu3BzU
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) September 6, 2026
El detalle clave: el balón no se pierde
Aquí está el matiz que remata la interpretación y que casi nadie está contando. Cuando Sangante toca el balón, este cambia ligeramente de trayectoria. Pero, y esto es lo determinante, no lo hace lo suficiente como para que Roberto Fernández lo diera por perdido. El delantero del Espanyol mantenía el control de la jugada y podía seguir encarando al guardameta. Es decir: no estamos ante una acción en la que el defensor despeja limpiamente y el balón se marcha lejos, dejando la jugada sin peligro. Estamos ante una acción en la que, pese al toque, el atacante seguía teniendo una ocasión manifiesta de gol que el movimiento posterior de Sangante interrumpe con el derribo.
Ese es el corazón del asunto. Si el balón se hubiera ido claramente y Roberto no hubiera podido continuar, la discusión sería otra. Pero no fue así: el atacante conservaba la opción de plantarse ante el portero, y por eso la denegación de esa ocasión manifiesta de gol, mediante un derribo, se sanciona con roja directa.
Por qué el VAR hizo bien en no intervenir
Muchos sevillistas reclaman que el VAR debió llamar a Sesma Espinosa al monitor. Y aquí conviene recordar cómo funciona la herramienta. El VAR solo interviene ante errores claros y manifiestos. En esta acción no había tal error: el árbitro de campo interpretó correctamente que existía un movimiento adicional que derribaba al atacante con una ocasión manifiesta de gol de por medio. Al no ser una decisión errónea, sino una interpretación ajustada al reglamento, el VAR no tenía absolutamente nada que corregir. Habría sido, de hecho, un error que hubiera intervenido para rebajar una decisión bien tomada.
Por eso la sala VOR no llamó al monitor. No por pasividad ni por dejadez, sino porque la decisión de campo era la correcta y no procedía revisión alguna.
Luis García Plaza y el desconocimiento del reglamento
Las protestas más airadas llegaron desde el banquillo sevillista, con un Luis García Plaza que acabó viendo la amarilla por sus quejas. Es comprensible el enfado de un técnico que se queda con uno menos, pero sus palabras dejaron claro que desconoce cómo funciona realmente el reglamento en este tipo de acciones. Reclamar que «tocó balón» como argumento absoluto en la entrevista post partido es, con el reglamento en la mano, no entender la norma. El toque no borra el movimiento posterior, y ese movimiento posterior es lo que se castiga.
Solo queda el CTA
Con el colectivo arbitral respaldando tanto a Sesma Espinosa como a la actuación del VAR, la única incógnita que resta es qué dirá el CTA cuando repase la jugada en su análisis semanal. Lo esperable, si se mantiene la coherencia con los criterios que el propio comité viene aplicando, es que refrende la roja. Pero habrá que esperar a su valoración oficial para cerrar el círculo.
Lo que está claro, más allá del ruido y de la lógica frustración de una afición que se siente perjudicada, es que la decisión tiene una base reglamentaria sólida. No fue un capricho ni un error: fue una roja clara, y así lo entiende quien mejor conoce el reglamento.