El esloveno era el nombre que menos papeletas tenía. Y precisamente por eso se entiende todo.
La FIFA ya tiene árbitro para la final del domingo entre España y Argentina en el MetLife: el esloveno Slavko Vinčić, acompañado en las bandas por sus compatriotas Tomaž Klančnik y Andraž Kovačič, con el jordano Adham Makhadmeh como cuarto árbitro. Y la designación ha caído como una bomba, porque absolutamente nadie la esperaba.
No es una exageración. Vinčić era, sin discusión, la última opción posible. Y lo era por dos motivos que se acumulan.
El primero es de manual: España es UEFA y Argentina es Conmebol. Por pura neutralidad, los colegiados de esas dos confederaciones se daban por descartados de oficio. De ahí que el favorito fuera Alireza Faghani, el iraní nacionalizado australiano, que pintaba en todas las quinielas por trayectoria, por perfil y precisamente por no ser ni de una ni de otra. No solo no pita: no está ni de cuarto árbitro.
La FIFA saca la bandera blanca con la UEFA
El segundo es el gordo. La FIFA y la UEFA llevan meses en guerra abierta, y sobre todo a nivel arbitral. La UEFA rechazó de plano la «Ley Prestianni». La UEFA estalló con el indulto a Balogun y publicó un comunicado diciendo que se había cruzado una línea peligrosa. Y la UEFA lleva días moviendo ficha para presentar un candidato único que le dispute la presidencia a Infantino en 2027: Alemania y España encabezan el bloque, Bélgica ha presentado denuncia formal, Noruega y Suecia se han sumado, y hasta 72 eurodiputados han pedido investigar los vínculos de Infantino con figuras políticas externas. Čeferin no se postula, quiere seguir donde está, pero los nombres ya circulan: Mioduski, Al-Khelaifi…
Con ese panorama, ¿a quién designa la FIFA para su partido más importante? Al compatriota de Čeferin. Al hombre de máxima confianza de la UEFA. Uno de esos guiños que no necesitan traducción.
Designaciones un tanto sospechosas
Y no es la primera vez que ese apellido levanta cejas. Cuando la UEFA le entregó la final de Champions 2024 en Wembley, la designación ya se cuestionó por exactamente lo mismo: el paisano del presidente elegido por delante de Taylor, Makkelie o Marciniak, sin haber dirigido siquiera una semifinal de Champions. Ahora, el favor viaja en dirección contraria.
Porque el mensaje es transparente: tregua. La FIFA, que va supergallito cuando nadie le tose, recula en cuanto ve su territorio amenazado. Y la UEFA, ahora mismo, no tiene nada que perder: puede presentar candidato y montar la guerra. La FIFA solo puede aguantar el sillón. Así que designa al árbitro fetiche del enemigo y le dice, sin decirlo: paz, vamos a dejar las cosas como están.
Politiqueo barato. Con daño colateral.
Porque Vinčić no es cualquier perfil. Es un árbitro que tiende a parar el juego en exceso, que habla demasiado con los futbolistas y que, cuando nota que el partido se le escapa, empieza a repartir amarillas a cascoporro. Un colegiado que controla a base de frenar. Faghani, que deja jugar mucho más, le habría venido bastante mejor a una Argentina que vive de la continuidad. Y hay un dato que no ayuda a calmar a nadie en Buenos Aires: España está invicta con él en cinco partidos, y el único encuentro que Vinčić le ha pitado a la albiceleste fue aquel 1-2 ante Arabia Saudí de Catar 2022.
Remate irónico: fue precisamente Vinčić quien expulsó a Hincapié en el México – Ecuador por taparse la boca. El árbitro predilecto de la UEFA aplicando al pie de la letra la norma que la UEFA se negó a implantar. Todo un símbolo de un Mundial en el que las decisiones no las está tomando el fútbol.