Egipto habla de partido «arreglado», sin embargo, el arbitraje de Francois Letexier tuvo más luces que sombras.
Vaya por delante: el arbitraje de François Letexier en el Argentina-Egipto no fue perfecto. Ni de lejos. Pero de ahí a lo que se está diciendo, «el mayor escándalo arbitral de los últimos años», «un robo», que «el partido estuvo arreglado», como soltó Hossam Hassan nada más acabar, hay un abismo. Y ese abismo se llama reglamento. Cuando alguien no tiene muchas herramientas para leer una jugada, tira de titular grueso. Vamos a hacer lo contrario: coger el partido, ir acción por acción y ponerle nota. Aviso: aprueba. Raspado, pero aprueba.
Empecemos por sus errores, que los tuvo.
Los errores
En la primera parte se dejó una amarilla a Cristian Romero por una falta táctica bastante clara, de las que se cortan con cartulina. Un fallo, sí, aunque menor. Y hubo otra amonestación que no llegó, la de Nahuel Molina por un intento de manotazo a la cara de un rival con el balón parado, no una agresión, sino un manotazo para frenar el avance. Pero ojo con esta, porque no es de Letexier: esa acción cae en el campo del cuarto árbitro, que es quien está delante. El colegiado principal estaba de espaldas y no podía verla. Fallo del equipo arbitral, no suyo.
Su error gordo, el de verdad, llegó en la segunda mitad. Salah encimaba a Paredes y se producía un contacto mínimo con el argentino, que se dejó caer con muchísima ayuda. Letexier se lo compró y pitó falta, cortando en seco un ataque prometedor. Ahí sí se equivocó: con un jugador lanzado y solo Lisandro Martínez cubriendo a unos metros, lo correcto era aplicar ventaja y dejar que la acción terminara sola.
La polémica
Ahora, lo jugoso. Porque las acciones que de verdad han encendido la mecha, Letexier las resolvió bien, aunque fuese tras revisar el VAR, lo cual obviamente le resta puntos.
Primero, un penalti clarísimo sobre Tagliafico. Cero debate: es penalti de manual y lo señala sin dudar.
Segundo, la madre del cordero: el gol anulado a Egipto que habría puesto el 0-2. Al inicio de esa jugada, Attia le pisa el pie de apoyo a Lisandro Martínez y le impide seguir. Y aquí hay que explicar dos cosas que muchos «analistas» se saltan. Una: que el pisotón sea leve no lo convierte en no-falta. Ese es un error de análisis de libro. Un pisotón leve puede bastar para que no levantes el pie, pierdas el balón y te quedes clavado. Es como el toque de rodilla en el talón de un rival lanzado en carrera: mínimo, sí, pero infracción. Lo que importa no es solo la causa, es la consecuencia. Y aquí la consecuencia es que Lisandro no puede continuar, Egipto roba y marca.
🖥️💥 Correcta intervención del VAR en el Argentina – Egipto.
👉🏻 Attia pisa el pie de apoyo a Lisandro, impidiéndole continuar la acción.
✅ 𝗘𝗦 𝗙𝗔𝗟𝗧𝗔.
▪️Como el gol se produce en la misma APP tras la recuperación, es una acción revisable. pic.twitter.com/Kc3WMxjjZR
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) July 7, 2026
Sí, misma fase de ataque
Dos: el cuento de que «no es la misma fase de ataque». Sí lo es. Y se demuestra con un cronómetro: la infracción se produce en el 57:33 y el gol egipcio en el 57:50. Diecisiete segundos. Una jugada vertical, hacia adelante, un par de pases y a la red. Hemos visto revisar goles con treinta y cinco o cuarenta segundos por medio; esto son diecisiete y en línea recta. Que Argentina estuviera replegada por el campo da igual: no lo estaba en la banda por la que Egipto recuperó y salió. Misma fase, acción revisable, intervención correcta de Jérôme Brisard desde el VAR. No hay más.
Y tercero, los dos penaltis que reclamó Egipto antes del tercer gol, el de Enzo. El primero, un agarrón leve de Mac Allister a Fathi: tiene suerte Argentina, porque si el balón cae a la zona de disputa, sería sancionable. Pero cae en Romero, que despeja fácil a unos cuatro metros; no hay revisión posible. El segundo, el contacto entre Julián Álvarez y Salah: Julián puntea el balón primero, lo saca, y el contacto llega después, con la pelota ya fuera. Eso no ha sido penalti nunca. Comparar esta jugada con la de Lisandro, como han hecho algunos, es no entender que son justo lo contrario.
El cómputo global
Suma y sigue: de las acciones calientes, acierta en las que de verdad pesan y falla en una que, encima, fue a favor de los egipcios, hasta que acudió al VAR para desdecirse. Añádele que controló el partido, que tuvo autoridad y personalidad para gestionar un final hirviendo, con jugadores encima y tensión a raudales. Y un detalle que dice mucho: cuando Hossam Hassan cruzó los brazos, que no es un aspaviento cualquiera, es el gesto oficial de la FIFA para denunciar racismo, Letexier le paró los pies, le explicó lo que estaba haciendo y le enseñó amarilla. El egipcio bajó los brazos. Eso es leer una situación delicada y no dejarse arrastrar por ella.
¿Es un arbitraje para sacar pecho? No. Es un aprobado raspado, pero aprobado, y lo que rodea a este partido; acusaciones de amaño, teorías de conspiración… no se sostiene con el reglamento en la mano. Este Mundial ha dejado escándalos arbitrales de verdad, de los que hacen daño. El del Argentina-Egipto no es uno de ellos. Ni de lejos.