La FIFA introduce siete normas nuevas en el reglamento para el Mundial 2026

 

Quedan apenas unos días para que arranque el Mundial 2026 y, más allá de los favoritos, las estrellas o los posibles candidatos al título, existe un aspecto que promete tener una influencia enorme sobre el torneo: las nuevas normas arbitrales.

La FIFA lleva tiempo trabajando en una idea muy concreta. Quiere un Mundial con más fútbol y menos interrupciones. Más tiempo efectivo de juego y menos pérdidas de tiempo. Más espectáculo y menos jugadores intentando arañar segundos al reloj.

Por eso, el campeonato estrenará varias modificaciones reglamentarias que conviene conocer antes de que empiece a rodar el balón.

 

La regla de los cinco segundos

 

Una de las principales novedades estará relacionada con los saques de banda y los saques de meta.

A partir de ahora, los jugadores dispondrán de cinco segundos para ejecutar el saque una vez estén claramente preparados para hacerlo. Es importante recalcar este matiz porque mucha gente interpreta erróneamente la norma.

No se trata de cinco segundos desde que el balón sale del terreno de juego. Tampoco desde que un jugador recoge el balón. El contador comienza cuando el futbolista ya está en disposición real de efectuar el saque.

Además, la experiencia demuestra que estas cuentas rara vez se aplican de forma absolutamente estricta. Esta misma temporada ya se ha visto algo parecido con los porteros y la regla de los ocho segundos. Sobre el papel son ocho. En la práctica, los árbitros suelen conceder algún segundo adicional siempre que no perciban una pérdida de tiempo evidente.

La filosofía es clara: castigar al que quiere perder tiempo, no al que simplemente necesita unos instantes para reanudar el juego.

 

Diez segundos para abandonar el campo

 

Otra de las grandes novedades afecta directamente a las sustituciones.

Cuando un jugador sea sustituido dispondrá de diez segundos para abandonar el terreno de juego.

Y aquí no habrá demasiadas excusas. El futbolista deberá salir por la línea más cercana. Si decide cruzarse medio campo para abandonar el césped por la zona técnica o intenta consumir tiempo deliberadamente, podrá perjudicar seriamente a su equipo.

La sanción es contundente: el sustituto no podrá entrar inmediatamente y el equipo permanecerá durante un minuto con un jugador menos. Puede parecer poca cosa, pero en partidos igualados o en minutos finales puede resultar decisivo. De hecho, esta medida ya se ha probado en competiciones previas y ha llegado a influir directamente en algunos resultados.

 

El VAR podrá corregir córners mal señalados

 

Una de las novedades que más debate genera es la posibilidad de que el VAR intervenga en determinados saques de esquina.

Hasta ahora, una decisión incorrecta sobre córner o saque de puerta quedaba prácticamente blindada. A partir de este Mundial, si la corrección puede realizarse de forma rápida y evidente, el VAR tendrá capacidad para intervenir. La idea parece lógica, pero también plantea muchas dudas.

¿Cuánto tiempo puede tardar la revisión? ¿Qué se considera una corrección rápida? ¿Qué ocurre si una imagen genera dudas y otra las despeja unos segundos después? Precisamente por estas cuestiones hubo voces contrarias a la medida cuando se propuso inicialmente. Sin embargo, FIFA ha decidido probarla durante el torneo. Será una de las normas más observadas del campeonato.

 

El VAR podrá corregir segundas amarillas

 

Esta es probablemente la modificación que genera más consenso.

A partir de ahora, el VAR podrá intervenir cuando un árbitro muestre una segunda tarjeta amarilla incorrecta.

Hasta ahora existía una situación bastante extraña: el VAR podía intervenir en una roja directa, pero no en una expulsión provocada por una segunda amarilla claramente equivocada. La FIFA ha decidido corregir esa incoherencia. Y lo cierto es que parece una medida difícilmente discutible.

 

Atención a los bloqueos en los córners

 

También habrá especial vigilancia sobre los bloqueos y pantallas ofensivas en acciones a balón parado.

En los últimos años se ha popularizado que algunos atacantes bloqueen deliberadamente la trayectoria de los defensores durante los saques de esquina. En determinadas circunstancias, el VAR podrá intervenir si considera que existe una infracción previa al remate.

Aunque muchos lo presentan como una novedad absoluta, la realidad es que ya se ha aplicado anteriormente. En España, por ejemplo, ya se vio una intervención similar en un encuentro entre Levante y Betis.

La diferencia es que ahora FIFA quiere convertirlo en un criterio mucho más visible y uniforme.

 

Inteligencia artificial para ayudar en los fueras de juego

 

La tecnología también seguirá ganando protagonismo.

Los asistentes dispondrán de una ayuda adicional basada en inteligencia artificial para detectar fueras de juego relativamente claros. Cuando el sistema detecte posiciones adelantadas suficientemente evidentes, enviará una señal acústica al árbitro asistente.

La intención es reducir errores y agilizar decisiones.

Sin embargo, también existe cierta cautela. El fuera de juego semiautomático ya ha protagonizado errores importantes en diferentes competiciones durante los últimos años y muchos observadores consideran que la tecnología sigue necesitando supervisión humana.

Por eso esta medida será observada con especial atención durante el torneo.

 

Taparse la boca para insultar podrá acabar en expulsión

 

La última gran novedad llega en el apartado disciplinario.

Los árbitros tendrán instrucciones claras para sancionar con tarjeta roja a aquellos jugadores que se tapen la boca durante una discusión o enfrentamiento para insultar a un rival.

La medida nace tras varios episodios polémicos producidos en los últimos años, donde resultaba imposible conocer exactamente qué se había dicho al ocultar deliberadamente los labios.

A partir de ahora, el simple hecho de cubrirse la boca en un contexto de confrontación podrá interpretarse como conducta antideportiva grave y derivar directamente en expulsión.

 

Un Mundial pensado para que se juegue más

 

Todas estas modificaciones responden a una misma filosofía.

La FIFA quiere que el balón esté más tiempo en juego, reducir al mínimo las pérdidas de tiempo y aprovechar la tecnología para corregir errores que hasta ahora quedaban sin solución.

Algunas normas parecen destinadas a quedarse durante muchos años. Otras actuarán como auténticas pruebas piloto.

Pero todas ellas convertirán al Mundial 2026 en uno de los torneos más innovadores desde el punto de vista arbitral de las últimas décadas.

Y, para bien o para mal, darán mucho de qué hablar.