El colectivo arbitral está atónito y muy molesto con el Comité de Competición por sentar un precedente con la expulsión de Valverde.

 

La sanción de un partido a Fede Valverde tras su expulsión en el derbi ha generado una enorme sorpresa en el mundo del arbitraje. Según ha podido saber Archivo VAR, el colectivo arbitral está atónito y muy molesto con la decisión del Comité de Competición, ya que consideran que se ha sentado un precedente muy peligroso al no respetar, aparentemente, la redacción del acta arbitral.

 

Sorpresa mayúscula en el colectivo arbitral

 

La sorpresa es generalizada porque absolutamente todo el mundo esperaba que la sanción fuese de dos partidos. No por tratarse de Valverde, ni por el equipo, sino por los precedentes existentes esta misma temporada. Acciones muy similares han sido sancionadas siempre con dos partidos, siguiendo la redacción del acta arbitral y aplicando el mismo criterio disciplinario. Sin embargo, en este caso la sanción ha sido de un solo partido, algo que nadie dentro del mundo arbitral logra entender.

 

 

Cuatro acciones similares, un único cambio

 

Esta temporada ya se han producido varias acciones prácticamente idénticas. Una de ellas fue la de Jan Virgili sobre Raúl Moro. En aquella acción, el jugador fue expulsado por una patada sin posibilidad real de jugar el balón, pero sin que existiera una fuerza excesiva. Aun así, el Comité de Competición sancionó con dos partidos, dando total veracidad al acta arbitral, como suele ser habitual. No reinterpretaron la jugada, no analizaron la intensidad, simplemente aplicaron la sanción correspondiente a lo que el árbitro había reflejado en el acta.

Algo similar ocurrió con Sancet en el Barcelona – Athletic Club. Una acción muy parecida, una patada cuando el rival se marchaba, roja directa, redacción del acta en términos similares a la de Valverde y sanción de dos partidos. Lo mismo ocurrió en el derbi sevillano con una acción de Isaac, nuevamente una patada sin disputa clara de balón, con redacción de uso de fuerza excesiva en el acta y sanción de dos partidos.

Es decir, existían varios precedentes claros, todos resueltos de la misma manera: dos partidos de sanción respetando la redacción del acta arbitral. Por eso sorprende tanto lo ocurrido con Valverde. El acta de Munuera Montero está redactada en términos prácticamente idénticos a los de esas acciones anteriores y, sin embargo, la sanción ha sido diferente.

 

La sanción a Valverde sienta un peligroso precedente

 

Algunas interpretaciones apuntan a que el Comité de Competición ha entendido que el balón sí podía estar a distancia de ser jugado y que por eso la sanción se ha quedado en un partido. Pero si ese fuera el criterio, entonces la sanción de Jan Virgili, por ejemplo, debería haber sido también de un partido o incluso revisada, porque en esa acción no existe fuerza excesiva ni peligro para la integridad del rival y aun así se mantuvieron los dos partidos. Es decir, el problema no es solo la sanción de Valverde, sino la incoherencia con respecto a decisiones anteriores.

Otro punto que ha generado todavía más malestar dentro del colectivo arbitral es lo ocurrido con las alegaciones del Real Madrid. El club presentó alegaciones al Comité de Competición argumentando que el balón sí estaba a distancia de ser jugado y que no existía uso de fuerza excesiva en la acción, intentando rebajar la sanción. El Comité de Competición rechazó esas alegaciones, es decir, decidió mantener la redacción del acta arbitral y darle veracidad. Pero aquí llega la gran contradicción: si rechazas las alegaciones y das veracidad al acta, la sanción debería ser la misma que en el resto de precedentes, es decir, dos partidos. Sin embargo, la sanción fue de un partido.

 

¿Qué ha hecho el Comité de Competición realmente?

 

Entonces la pregunta es inevitable: ¿Qué ha hecho realmente el Comité de Competición? ¿Rechazar públicamente las alegaciones para mantener la autoridad del acta, pero reinterpretar la jugada internamente para rebajar la sanción? Porque si das veracidad al acta, la sanción debería ser de dos partidos, como en todos los casos anteriores. Y si no das veracidad al acta, entonces deberías haber aceptado las alegaciones del Real Madrid. Lo que no tiene sentido es rechazar las alegaciones y al mismo tiempo aplicar una sanción menor.

Por eso el malestar es importante dentro del colectivo arbitral. No por el Real Madrid, no por Valverde, sino porque consideran que se ha abierto una puerta peligrosa: que dos acciones prácticamente iguales puedan tener sanciones diferentes aunque el acta esté redactada de la misma manera. Y cuando en el arbitraje se rompe la uniformidad de criterio, el problema ya no es una sanción concreta, sino la inseguridad jurídica que se genera a partir de ese momento.